En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, miles de personas se movilizan este 24 de marzo en distintos puntos del país para reafirmar el compromiso con la Memoria, la Verdad y la Justicia, en un contexto político atravesado por tensiones en torno a las políticas de derechos humanos.
La jornada, que cada año convoca a organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y ciudadanos, adquiere este año un carácter particularmente simbólico por tratarse de un número redondo que reaviva el recuerdo de uno de los períodos más oscuros de la historia argentina. Sin embargo, el escenario actual suma un nuevo elemento: el cuestionamiento desde sectores del oficialismo a consensos históricos construidos en torno a los crímenes de la última dictadura.
Diversas voces advierten sobre un retroceso en las políticas de derechos humanos impulsadas desde el Estado. Entre los puntos más señalados se encuentran los recortes presupuestarios en espacios de memoria, como el ex centro clandestino de detención ESMA, y la reducción de recursos destinados a organismos clave como el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), fundamental para la identificación de personas apropiadas durante la dictadura.
Según datos recientes, el financiamiento para estos espacios sufrió fuertes caídas en términos reales en los últimos años, e incluso en 2026 no se habrían previsto partidas específicas para su funcionamiento. A esto se suman despidos en áreas vinculadas a derechos humanos y denuncias de desmantelamiento institucional.
En el plano internacional, organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresaron preocupación por el rumbo adoptado en la Argentina, señalando un posible deterioro en el liderazgo que el país supo construir en materia de justicia transicional. El informe destaca avances históricos como el Juicio a las Juntas, la labor de la CONADEP y la restitución de identidad de más de un centenar de nietos apropiados, pero advierte que estos logros podrían verse comprometidos.
En este contexto, la movilización del 24 de marzo se presenta no solo como un acto conmemorativo, sino también como una expresión de alerta frente a lo que distintos sectores consideran un intento de relativizar o reinterpretar los crímenes del terrorismo de Estado.
A cinco décadas del golpe, la consigna del “Nunca Más” vuelve a resonar con fuerza en las calles, en una jornada que combina memoria histórica con debate político sobre el presente y el futuro de las políticas de derechos humanos en el país.






