La situación legal de Julio Iglesias dio un giro crítico en las últimas horas luego de que salieran a la luz audios y declaraciones de dos mujeres que trabajaron en sus residencias del Caribe y que ahora forman parte de una investigación judicial en España.

Según confirmaron fuentes judiciales a la prensa internacional, la Audiencia Nacional recibió una denuncia formal por presuntas agresiones sexuales y físicas ocurridas entre enero y octubre de 2021, período en el que las denunciantes se desempeñaron como empleadas en propiedades del artista ubicadas en República Dominicana y Bahamas. El expediente fue presentado el 5 de enero y quedó bajo análisis del tribunal, que tiene competencia para juzgar delitos cometidos en el exterior por ciudadanos españoles.

Relatos crudos y audios bajo custodia judicial

La investigación periodística conjunta de elDiario.es y Univision Noticias reveló testimonios estremecedores. Una de las denunciantes, identificada con un nombre ficticio para resguardar su identidad, aseguró haber sido contratada bajo engaños y sometida a situaciones reiteradas de acoso y humillación.

En los audios aportados a la causa, la mujer describe episodios ocurridos en la playa y dentro de la residencia, donde —según su relato— recibió órdenes de desnudarse y fue objeto de comentarios sexuales explícitos. “Yo entré a trabajar, no a vivir esto”, se escucha decir en uno de los registros de voz.

El testimonio de la fisioterapeuta

La segunda denunciante, que trabajaba como fisioterapeuta personal del cantante, relató hechos aún más graves ocurridos durante sesiones privadas. En su declaración, sostuvo que fue manoseada y sometida a situaciones de violencia física y sexual, sin posibilidad de defenderse.

“Me dolía, se lo decía, y seguía como si nada. Ahí te das cuenta de que algo está mal, pero estás paralizada”, expresó entre lágrimas en uno de los testimonios difundidos por la investigación.

Un clima que cambiaba según quién estuviera en la casa

Otro punto que aparece en la causa es la dinámica interna en las residencias. De acuerdo con los relatos, el comportamiento del artista variaba notablemente cuando estaba presente su esposa, Miranda Rijnsburger, y sus hijos. En esos momentos, el trato hacia el personal era formal. Sin embargo, cuando la familia se ausentaba, las denunciantes describen un escenario completamente distinto.

“No hablamos antes por miedo”

Las mujeres explicaron que durante años guardaron silencio por temor, dependencia laboral y falta de apoyo. Hoy, aseguran que su objetivo no es solo obtener justicia personal, sino también alentar a otras posibles víctimas a hablar.

“Lo hacemos por nosotras y por todas las que pasaron por lo mismo. No fue un hecho aislado”, señalaron en uno de los testimonios incorporados a la causa.

Por el momento, Julio Iglesias no realizó declaraciones públicas sobre la denuncia. La investigación sigue en curso y no se descartan nuevas presentaciones ni la aparición de más pruebas en los próximos días.