El PRO confirmó su retiro total de la fiscalización en La Matanza, el distrito más poblado del país, luego de una serie de denuncias internas por amenazas, presunto mal manejo de fondos y enfrentamientos entre dirigentes locales. La decisión, tomada anoche por la conducción del macrismo bonaerense, deja sin cobertura propia a más de 1.000 fiscales que estaban asignados al control de las mesas del próximo domingo y profundiza la crisis en la alianza con La Libertad Avanza (LLA).

El conflicto enfrenta directamente a los equipos del diputado nacional Alejandro Finocchiaro (PRO) y del dirigente libertario Sebastián Pareja, con fuertes acusaciones cruzadas. En el centro de la disputa se encuentra Luis “El Negro” Ontiveros, referente de LLA en La Matanza y señalado por el PRO por un presunto manejo irregular de los fondos destinados al operativo electoral.

“Nos resulta llamativo que ninguna fuerza, salvo el peronismo, tenga la capacidad de cubrir las 4.000 mesas que hay en el distrito. Nosotros teníamos mil fiscales para aportar, pero no se puede ayudar a quien no te deja hacerlo”, explicaron fuentes del PRO local, que ratificaron su decisión de “dar un paso al costado”.

Desde el entorno libertario, sin embargo, desmintieron las acusaciones y afirmaron que el PRO “quiso imponer sus condiciones en un territorio donde no tiene estructura”. La ruptura sorprendió incluso a los equipos de campaña nacional, que buscaban mantener la unidad del espacio en la recta final hacia las legislativas del 26 de octubre.

El antecedente inmediato preocupa: en las elecciones del 7 de septiembre, La Libertad Avanza sufrió graves falencias en la fiscalización, con mesas sin representantes y denuncias sobre la falta de control de votos. En esa ocasión, el oficialismo local peronista se impuso por más de trece puntos.

La decisión también golpea políticamente a Finocchiaro, principal referente del PRO en el distrito, quien buscaba renovar su banca dentro de la lista conjunta con los libertarios. Pese a sus intentos de mediar, el quiebre fue inevitable y ahora deja en evidencia la fragilidad de la alianza entre el macrismo y el mileísmo en la provincia de Buenos Aires.

Con más de 1,3 millones de votantes habilitados, La Matanza representa un territorio estratégico para cualquier fuerza política. La falta de fiscales opositores podría complicar el control de los comicios en un distrito donde históricamente el peronismo mantiene una estructura electoral muy consolidada.