El Gobierno nacional avanza con un nuevo incremento en las tarifas de gas que comenzará a regir desde el 1° de abril y que se suma a una serie de ajustes en los servicios públicos, en un contexto de presión inflacionaria y caída del poder adquisitivo.

La medida forma parte de la política energética impulsada por la gestión de Javier Milei, que combina actualización de tarifas por encima de la inflación con una reducción progresiva de subsidios.

Cómo impacta en las facturas

Las nuevas tarifas fueron establecidas a través de resoluciones del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) y afectarán tanto a usuarios residenciales como comerciales.

El impacto será variable según el nivel de consumo y la categoría de ingresos:

  • En los hogares de menor consumo (R1), el cargo fijo mensual rondará los $3.800 en la Ciudad de Buenos Aires y $4.400 en el conurbano.
  • En los niveles más altos (R4), los cargos fijos superan los $90.000 mensuales.

Además, el esquema contempla bonificaciones segmentadas para sectores vulnerables, aunque la quita de subsidios impacta especialmente en la clase media.

Un contexto de subas generalizadas

El aumento del gas se suma a otros incrementos en servicios públicos, como electricidad, transporte y agua.

Según datos recientes, un hogar promedio del AMBA sin subsidios destinó más de $213.000 en marzo a la canasta de servicios, lo que refleja el peso creciente de estos gastos en el presupuesto familiar.

El nuevo ajuste podría profundizar esa tendencia en abril.

El esquema detrás de los aumentos

La actualización tarifaria se enmarca en varios ejes:

  • La aplicación del Precio Anual Uniforme (PAU), que define el costo base del gas.
  • El esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).
  • La Revisión Quinquenal de Tarifas (RQT) 2025-2030, que prevé aumentos mensuales consecutivos.

Este modelo apunta a trasladar progresivamente los costos reales del sistema energético a los usuarios.

Más presión sobre la inflación

El incremento del gas llega en un momento delicado para la economía, donde los aumentos en servicios regulados suelen tener un impacto directo en el índice de precios.

En ese escenario, analistas advierten que la suba de tarifas podría sumar presión adicional a la inflación de los próximos meses, especialmente en un contexto de ingresos que no logran acompañar el ritmo de los aumentos.