El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) volvió a registrar una caída en marzo y profundiza la tendencia descendente que se viene observando desde comienzos de 2026. Según el relevamiento de la Universidad Torcuato Di Tella, el indicador retrocedió un 3,5% respecto de febrero y se ubicó en 2,30 puntos sobre un máximo de 5.

Con este resultado, el nivel de confianza en la gestión de Javier Milei acumula tres meses consecutivos en baja y una caída total del 6,5% desde diciembre. En términos interanuales, el descenso fue del 4,9%, consolidando un escenario de deterioro en la percepción pública.

A pesar de este retroceso, el promedio de la gestión se ubica en 2,43 puntos, el valor más bajo desde el inicio del mandato, aunque aún se mantiene por encima de los registros que mostraba la gestión de Alberto Fernández en un período equivalente y en niveles similares a los de Mauricio Macri.

El informe también revela que la caída fue generalizada en la mayoría de los componentes del índice. Cuatro de los cinco subíndices mostraron retrocesos. Honestidad se posicionó como el valor más alto con 2,73 puntos, seguido por Capacidad (2,55), mientras que Eficiencia fue el único indicador que mostró una mejora, alcanzando 2,38 puntos.

En contraposición, los indicadores más débiles fueron Evaluación general del gobierno (1,98) y Preocupación por el interés general (1,87), que reflejan un mayor nivel de insatisfacción en la población.

El estudio también marcó diferencias según género, edad y región. La brecha entre hombres y mujeres se amplió, con niveles de confianza de 2,60 y 1,93 puntos respectivamente. Por edad, el segmento de 30 a 49 años lidera la medición, mientras que los jóvenes de entre 18 y 29 años registraron la mayor caída del mes.

A nivel geográfico, el interior del país mantiene los niveles más altos de confianza, mientras que el Gran Buenos Aires vuelve a ubicarse en el extremo más bajo. Además, el informe destaca que quienes tienen expectativas económicas positivas tienden a mostrar un mayor respaldo al Gobierno, lo que refuerza la relación entre percepción económica y confianza política.

En un contexto de inflación persistente y tensiones económicas, los datos reflejan un escenario de creciente desafío para la gestión, con una opinión pública cada vez más exigente.