El comienzo del fin de semana llega con temperaturas elevadas en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, en una semana marcada por marcas térmicas que superaron los 33 grados y anticiparon un verano que aún no comenzó oficialmente. Para este sábado, el Servicio Meteorológico Nacional prevé una jornada calurosa, con elevada humedad y un progresivo deterioro de las condiciones hacia la noche.
Las temperaturas oscilarán entre los 21 y los 30 grados, en un contexto de cielo que pasará de parcialmente nublado a mayormente nublado con el correr de las horas. El cambio en la dirección del viento será clave: desde la tarde ingresará aire del Este con ráfagas que podrían alcanzar los 50 kilómetros por hora, favoreciendo el desarrollo de inestabilidad.
Ese fenómeno podría derivar en tormentas aisladas durante la tarde-noche, lo que podría complicar actividades al aire libre tanto en la Ciudad como en el Gran Buenos Aires. El escenario, de todos modos, no anticipa fenómenos severos.
Para el domingo se espera una jornada mayormente nublada pero sin pronóstico de lluvias. Las temperaturas descenderán levemente y se ubicarán entre 18 grados por la mañana y 27 por la tarde.
El lunes, especialmente durante la noche, podrían volver las lluvias aisladas mientras continúa el descenso moderado de la temperatura, con marcas previstas entre los 18 y los 26 grados. El martes mostrará registros similares, con una mínima que alcanzará los 25 grados.
Desde el miércoles 10 de diciembre y durante el resto de la semana hábil, se espera que el cielo permanezca algo cubierto pero sin precipitaciones, iniciando nuevamente un período de ascenso térmico con máximas cercanas a los 30 grados.






