En medio de la aceleración inflacionaria y con un dólar que se mantiene relativamente estable, los ahorristas argentinos comenzaron a buscar alternativas para resguardar el valor de sus pesos y los depósitos a plazo fijo ajustados por UVA volvieron a posicionarse como una de las opciones más elegidas del sistema financiero.
Según el último Informe Monetario Mensual del Banco Central de la República Argentina, este tipo de colocaciones registró en abril un crecimiento real del 82,5%, convirtiéndose en uno de los instrumentos de ahorro con mayor expansión del mercado.
El fuerte salto se dio en un contexto marcado por la caída de las tasas tradicionales de los plazos fijos y por la necesidad de los inversores de encontrar mecanismos que permitan sostener el rendimiento real de sus ahorros frente a la inflación.
De acuerdo con los datos oficiales del BCRA, el stock de depósitos UVA pasó de 555 mil millones de pesos en marzo a 1,013 billones en abril, reflejando un incremento excepcional incluso dentro de un escenario donde ya se venía observando una mayor demanda de productos indexados.
Los plazos fijos UVA funcionan mediante un ajuste del capital depositado según la evolución de la inflación medida por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), indicador que está vinculado al Índice de Precios al Consumidor (IPC). De esta manera, el dinero invertido mantiene su poder adquisitivo durante el plazo de la colocación.
El crecimiento de este instrumento se produce mientras el Gobierno nacional insiste en destacar una desaceleración inflacionaria, aunque los indicadores muestran que el índice de precios acumuló diez meses consecutivos de subas.
En ese escenario, muchos pequeños ahorristas comenzaron a priorizar opciones que ofrezcan cobertura frente al aumento sostenido del costo de vida y permitan reducir el impacto de la pérdida de valor del peso.
El renovado interés por los plazos fijos UVA también refleja un cambio en el comportamiento financiero de los inversores minoristas, que en los últimos meses dejaron de concentrarse exclusivamente en la compra de dólares y comenzaron a diversificar sus estrategias de ahorro ante el nuevo escenario económico.






