Bolivia atraviesa una profunda crisis económica y social que mantiene al país en estado de tensión permanente y genera preocupación por una posible escalada de violencia en las calles.

Apenas seis meses después de asumir la presidencia, Rodrigo Paz enfrenta protestas, desabastecimiento y una fuerte caída del poder adquisitivo, en medio de un programa económico que distintos sectores comparan con las políticas de ajuste impulsadas en Argentina por Javier Milei.

El origen de la crisis

La economía boliviana atraviesa actualmente un escenario marcado por:

  • Alta inflación
  • Escasez de dólares y reservas
  • Fuerte desabastecimiento de combustibles
  • Caída del consumo interno
  • Crisis en pequeñas empresas y comercios

Uno de los principales problemas es el agotamiento del modelo económico basado en la renta del gas, sector que durante años impulsó el crecimiento boliviano gracias a las exportaciones energéticas.

La caída de esos ingresos dejó al país con menos recursos fiscales y crecientes dificultades para sostener subsidios y gasto público.

El ajuste que detonó las protestas

Tras asumir en diciembre de 2025, Rodrigo Paz impulsó rápidamente una serie de medidas económicas que generaron fuerte rechazo social.

La más polémica fue la eliminación de subsidios a los combustibles.

El impacto fue inmediato:

  • La nafta aumentó 86%
  • El gasoil subió 160%

La medida provocó una fuerte reacción social, protestas masivas y un rápido deterioro del poder adquisitivo.

Menos de un mes después, el Gobierno tuvo que retroceder parcialmente ante la presión callejera.

Cambios impositivos y críticas al modelo

Otra de las medidas cuestionadas fue la eliminación del Impuesto a la Riqueza mientras el Gobierno aumentaba la presión fiscal sobre trabajadores independientes y pequeños comerciantes.

Según el nuevo esquema, sectores similares a los monotributistas argentinos comenzaron a tributar el 5% de sus ingresos.

Además, el oficialismo impulsó la controvertida Ley 1.720, una reforma agraria que despertó fuertes críticas de organizaciones campesinas, ambientalistas y pueblos originarios.

Los sectores opositores sostienen que la norma favorece la mercantilización de tierras y pone en riesgo territorios comunitarios e indígenas.

El Gobierno también eliminó restricciones que impedían mantener tierras improductivas durante largos períodos.

Privatizaciones y salarios congelados

El plan económico de Paz incluye además un programa de privatizaciones y reducción del gasto estatal.

En paralelo, el Ejecutivo limitó aumentos salariales pese al avance de la inflación, lo que terminó licuando los ingresos reales de los trabajadores.

El deterioro del salario provocó una caída del consumo y agravó la situación de miles de pequeños comercios y empresas locales.

Las similitudes con Argentina

Diversos analistas comenzaron a comparar el escenario boliviano con las políticas de ajuste implementadas por Milei en Argentina.

Entre los principales puntos en común aparecen:

  • Reducción de subsidios
  • Ajuste fiscal acelerado
  • Liberalización económica
  • Recorte del gasto público
  • Privatizaciones
  • Caída del poder adquisitivo

Sin embargo, especialistas advierten que Bolivia enfrenta además problemas estructurales propios, especialmente vinculados a la dependencia energética y la caída de exportaciones de gas.

Un escenario cada vez más delicado

Mientras continúan las protestas y la presión social crece, el Gobierno boliviano intenta contener la crisis y evitar una mayor escalada del conflicto.

Las próximas semanas serán clave para determinar si la administración de Rodrigo Paz logra estabilizar la economía o si el país entra en una etapa de mayor conflictividad política y social.