El cierre definitivo de la planta de Fate en San Fernando expone el recorrido de una industria que atravesó escenarios opuestos en pocos años: de la paralización por conflictos gremiales y faltantes de insumos, a la presión de una competencia externa creciente en un mercado más abierto.
A continuación, el repaso de los principales hitos que marcaron el final de una de las compañías históricas del sector automotriz argentino.
2022: bloqueos, parálisis y escasez
Durante el segundo semestre de 2022, el conflicto con el Sutna paralizó durante meses la producción de las tres grandes fabricantes radicadas en el país: Fate, Bridgestone y Pirelli.
Las negociaciones salariales se extendieron durante cinco meses. El gremio rechazaba propuestas que consideraba insuficientes frente a la inflación y reclamaba fuertes incrementos para las horas trabajadas los fines de semana.
La consecuencia fue inmediata: las plantas quedaron paralizadas y el mercado interno comenzó a sufrir desabastecimiento. Automotrices como Ford y Toyota debieron frenar líneas de producción por falta de cubiertas, con pérdidas millonarias en exportaciones.
En ese contexto, el entonces ministro de Economía, Sergio Massa, advirtió que habilitaría importaciones de emergencia si el conflicto no se resolvía. Sin embargo, las trabas administrativas y la política comercial vigente hacían que el ingreso de neumáticos del exterior fuera lento y costoso.
Para los consumidores, el resultado fue una suba abrupta de precios y demoras de hasta varios meses para conseguir reposición.
2024-2026: apertura comercial y presión importadora
Con la llegada a la Presidencia de Javier Milei, el esquema cambió de manera drástica. La política de apertura comercial facilitó el ingreso de neumáticos importados y modificó las condiciones de competencia.
Entre 2023 y 2025, las importaciones del sector crecieron con fuerza, alcanzando picos históricos de unidades ingresadas al país. El aumento de la oferta generó una caída en los precios al público, tanto en dólares como en pesos.
En este nuevo escenario, las fabricantes locales enfrentaron mayores dificultades para sostener sus estructuras de costos. Fate intentó ajustar valores para mantenerse competitiva, pero la reducción no alcanzó para revertir la caída en ventas ni la pérdida de participación de mercado.
El desenlace
Con menor demanda, fuerte competencia externa y un contexto de tensión gremial persistente, la empresa anunció el cese definitivo de actividades en su planta de Virreyes.
Así, la industria del neumático pasó en menos de cuatro años de un extremo de escasez y protección, a otro de abundancia y presión importadora, dejando en el camino a uno de los emblemas históricos de la producción nacional.






