Miguel Ángel Calvete volvió al centro de la escena pública tras ser detenido en el marco de la causa ANDIS, una investigación que apunta a un presunto entramado de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad. Pero su nombre no es nuevo en el mapa del poder: desde vínculos con sectores vinculados al Modin y la causa AMIA hasta su paso por la política local y el mundo empresario, su figura aparece conectada a distintas estructuras de poder a lo largo de las últimas décadas.
Durante años, Calvete se movió como referente del supermercadismo chino, rol que lo llevó con frecuencia a los medios de comunicación como vocero de la Federación de Supermercados y Asociaciones Chinas. Allí se posicionó como una voz habitual para hablar de precios, consumo y dinámica del comercio minorista en Argentina.
Esa exposición pública fue la puerta de entrada a la política. Entre 2015 y 2019 fue concejal de La Matanza por Cambiemos, presidiendo la comisión de Salud Pública, un dato que hoy toma otra dimensión a la luz de su reciente vinculación con la causa que investiga presuntas irregularidades en el área de discapacidad.
Sin embargo, sus antecedentes en la esfera política son anteriores. Tal como reveló el periodista Horacio Lutzky, Calvete habría mantenido vínculos con el Movimiento por la Dignidad y la Independencia (Modin) y con figuras relacionadas al sector carapintada en los años 90, un dato que lo dejó bajo la lupa de los investigadores del atentado a la AMIA. Incluso llegó a declarar como testigo en el primer juicio por el atentado, donde afirmó haber estado la mañana de la explosión junto a Jorge Pacífico, uno de los ex carapintadas imputados en aquella causa.
El capítulo más complejo de su historia, no obstante, se escribe en el presente. La fiscalía sostiene que Calvete actuaba como un operador en las sombras dentro de la ANDIS, sin cargo formal, pero con una influencia determinante en la selección de proveedores, la aprobación de compras y la distribución de fondos. Según la hipótesis judicial, habría intervenido en la asignación de contratos vinculados a medicamentos con sobreprecios, funcionando como una especie de estructura paralela dentro del organismo estatal.
Allanamientos realizados en su entorno permitieron el secuestro de teléfonos celulares, documentación sensible y mensajes que la Justicia considera clave para reconstruir el esquema. La investigación involucra a más de una decena de imputados entre empresarios, funcionarios y asesores, y Calvete aparece señalado como una pieza central en el entramado.
El caso también afecta a su círculo más cercano. Su hija, Ornella Calvete, renunció a su cargo en el Ministerio de Economía luego de que, durante un procedimiento judicial en su domicilio, se hallaran aproximadamente 700 mil dólares en efectivo. Según trascendió, en los chats analizados por los investigadores aparecen intercambios entre padre e hija relacionados a posibles allanamientos y movimientos de dinero, lo que profundizó las sospechas.
A esto se suma una condena previa en 2019, cuando Calvete fue sentenciado a cuatro años de prisión por explotación económica de la prostitución ajena, en una causa donde se describía el uso de departamentos para esa actividad. Aunque la sentencia no quedó firme en su momento, el avance de la causa actual reavivó ese antecedente y fortaleció la decisión de detenerlo.
Por ahora, Calvete se negó a declarar y permanece privado de su libertad mientras continúa una investigación que podría escalar y comprometer a más actores del ámbito político y empresarial.






