El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un duro discurso contra Europa durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, en medio del creciente conflicto diplomático por Groenlandia. El mandatario sostuvo que el Viejo Continente “no está yendo en la dirección correcta” y advirtió que atraviesa una situación económica y política delicada.

Trump arribó este miércoles a Davos luego de un inconveniente técnico con el Air Force One, que debió regresar a la Base Andrews por una falla eléctrica, un episodio que incrementó la expectativa por su presentación. Finalmente, el presidente estadounidense habló ante líderes europeos y empresarios globales con un tono marcadamente crítico.

“Vemos que, en Europa, en este momento, la situación no es buena. Se pensó durante años que la única forma de crecer era a través del gasto público, y eso no es así”, afirmó Trump al inicio de su exposición. Si bien aclaró que siente “afecto” por el continente, fue contundente: “Me encanta Europa y quiero que le vaya bien, pero no va por el buen camino”.

El mandatario atribuyó ese rumbo a déficits presupuestarios y comerciales récord, un endeudamiento soberano creciente y lo que definió como “la mayor ola de migración masiva de la historia de la humanidad”. “Nunca vimos nada igual”, enfatizó.

Críticas a la Unión Europea y llamado a un “Occidente fuerte”

Trump insistió en que los países de la Unión Europea deben abandonar el modelo que, según él, adoptaron en los últimos años. “Es terrible lo que están haciendo, se están destruyendo. Queremos aliados fuertes, queremos que Europa sea fuerte y seria”, lanzó ante un auditorio expectante.

Al mismo tiempo, buscó matizar el tono recordando sus raíces familiares. “Estados Unidos quiere mucho a la gente de Europa. Yo vengo de Escocia por mi madre y de Alemania por mi padre. Creemos en los lazos que compartimos y queremos un Occidente unido”, señaló, aunque subrayó que ese objetivo solo será posible si Europa enfrenta “problemas como la inmigración, la energía y el estancamiento económico”.

Groenlandia, el eje del conflicto

Uno de los momentos más tensos del discurso llegó cuando Trump volvió a referirse a Groenlandia, en el marco de sus reiteradas intenciones de que Estados Unidos retome negociaciones para su adquisición. “¿Quieren que diga algunas palabras sobre Groenlandia? Lo iba a dejar afuera… sabía que me iban a criticar”, ironizó.

Luego fue directo: “Tenemos un enorme respeto por el pueblo de Groenlandia y de Dinamarca, pero todos los aliados de la OTAN tienen la obligación de defender sus territorios. Ninguna nación está en condiciones de garantizar la seguridad de Groenlandia salvo Estados Unidos”.

Para justificar su postura, Trump evocó la Segunda Guerra Mundial, cuando Dinamarca fue rápidamente ocupada por Alemania. “Estados Unidos tuvo que enviar sus propias fuerzas para proteger Groenlandia. Después de la guerra la devolvimos a Dinamarca. Qué estúpidos fuimos al hacerlo”, lanzó, y calificó de “ingratitud” la actual resistencia europea.

Seguridad global y advertencia a Rusia y China

En la parte final de su intervención, Trump amplió el foco hacia el escenario internacional. Advirtió que el mundo enfrenta riesgos crecientes por el desarrollo de misiles, armas nucleares y nuevos sistemas de guerra, y mencionó explícitamente a Rusia y China como actores centrales de esa amenaza.

En ese marco, volvió a destacar la importancia estratégica de Groenlandia. “Está ubicada entre Estados Unidos, Rusia y China. No es importante por ninguna otra razón: la necesitamos por seguridad estratégica nacional e internacional”, afirmó. Y concluyó: “Solo Estados Unidos puede proteger y desarrollar esta enorme masa de tierra. Por eso busco negociaciones inmediatas para volver a discutir su adquisición”.

El discurso de Trump en Davos dejó un mensaje claro: una Europa cuestionada, un Estados Unidos decidido a reforzar su liderazgo global y un conflicto por Groenlandia que promete seguir tensando las relaciones transatlánticas.