En Casa Rosada reconocen preocupación por la expansión del escándalo por presuntas coimas en la compra de medicamentos. Mientras evalúan la estrategia judicial, la imagen presidencial muestra signos de desgaste, aunque las encuestas aún favorecen a La Libertad Avanza.

El caso que sacude al oficialismo

La difusión de los audios de Diego Spagnuolo, exdirector de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), desató una crisis en el Gobierno de Javier Milei. En esas grabaciones se menciona un supuesto esquema de sobornos en la compra de medicamentos, que involucraría a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem, con retornos del 3% en cada operación.

En Balcarce 50 algunos funcionarios sostienen que Spagnuolo podría convertirse en “arrepentido”, lo que abriría la puerta a nuevas denuncias que afectarían a más integrantes del Ejecutivo.

La respuesta oficial: silencio y operaciones

Desde el Gobierno buscan desacreditar a Spagnuolo, cuestionando su gestión y sugiriendo que los audios podrían haber sido parte de una “operación política” para negociar su salida. Al mismo tiempo, destacan que el presidente y su hermana son “honestos” y que no sería la primera vez que “delincuentes usen el nombre Milei para robar”.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, fue el único en hablar públicamente, señalando que “no temen a la Justicia” y que “deben probarse hechos concretos”. Sin embargo, la estrategia comunicacional oficial se limita a voceros puntuales y medios afines, mientras en los pasillos crece la presión para que Lule Menem dé un paso al costado y descomprima la crisis.

Riesgo en la opinión pública

La mayor preocupación en Casa Rosada es el impacto en la confianza social: Milei llegó al poder con la promesa de “barrer con los privilegios de la casta” y de combatir la corrupción, por lo que cualquier sospecha de enriquecimiento irregular golpea de lleno la legitimidad de su proyecto.

Según la última encuesta de Synopsis (11 al 16 de agosto), la imagen negativa del presidente subió al 55,4%, cerca del pico del caso $Libra, mientras que la positiva cayó al 41%. Aun así, La Libertad Avanza, en alianza con el PRO, se mantiene al frente en intención de voto para las legislativas de medio término, con 40,5% contra 36,4% de Fuerza Patria.

Un Congreso adverso

Aunque el oficialismo conservaría el tercio necesario para sostener los vetos presidenciales, no alcanzaría mayoría en ninguna cámara. En Diputados sumaría alrededor de 103 legisladores propios y aliados, lejos de los 129 necesarios, mientras que en el Senado llegaría a 25 bancas, 12 menos de las requeridas para la mayoría.

El escándalo de la ANDIS, sumado a los reveses legislativos y a la inestabilidad económica, amenaza con convertirse en un test clave para la gobernabilidad de Milei en los próximos meses.