El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima tensión. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, aseguró que las Fuerzas de Defensa de Israel eliminaron a Alireza Tangsiri, comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, durante un ataque en la ciudad portuaria de Bandar Abás.

Según la versión oficial israelí, el operativo se llevó a cabo mientras el alto mando iraní participaba de una reunión con otros dirigentes militares. Katz calificó la acción como un “mensaje directo” a la Guardia Revolucionaria y advirtió que continuarán con operaciones similares.

Tangsiri era considerado una figura clave en la estrategia iraní sobre el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más sensibles del comercio mundial. Por ese corredor marítimo circula cerca del 20% del petróleo global, lo que convierte cualquier alteración en un factor de impacto inmediato en la economía internacional.

Desde el inicio del conflicto, Irán había restringido el tránsito por la zona para países que considera enemigos, permitiendo únicamente el paso de embarcaciones de naciones aliadas o neutrales. Esta decisión ya había generado tensiones con Estados Unidos y otros actores internacionales.

En las últimas semanas, al menos una docena de buques comerciales resultaron dañados por ataques en la zona, en un escenario que combina operaciones militares, amenazas y bloqueos estratégicos.

El estrecho de Ormuz se consolidó así como uno de los principales focos del conflicto, con consecuencias que trascienden lo militar y alcanzan a los mercados energéticos globales.

En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había lanzado un ultimátum a Irán exigiendo la reapertura del paso marítimo, bajo amenaza de atacar infraestructura clave del país.

La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, ante el riesgo de una escalada mayor que pueda comprometer el suministro energético mundial y ampliar el conflicto en la región.