El brote de hantavirus detectado en el crucero neerlandés MV Hondius mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales, mientras España organiza un complejo operativo para repatriar a los pasajeros bajo estrictos protocolos de aislamiento.

La embarcación, que había partido desde Ushuaia, llegará en los próximos días a las Islas Canarias tras registrar varios contagios y al menos tres fallecimientos vinculados al virus. La principal preocupación de las autoridades es la posible circulación de la cepa Andes, una variante del hantavirus con capacidad de transmisión entre personas.

Según confirmaron funcionarios españoles, el barco no atracará directamente en el puerto de Granadilla, en Tenerife. En cambio, permanecerá fondeado frente a la costa y el desembarco se realizará mediante pequeñas embarcaciones con grupos reducidos de pasajeros para minimizar cualquier riesgo sanitario.

El operativo será coordinado junto a más de 20 países y contempla el traslado inmediato de los pasajeros desde el puerto hacia el aeropuerto, donde abordarán vuelos especiales de repatriación sin contacto con la población local.

La ministra de Sanidad española, Mónica García, aseguró que todos los traslados se harán bajo protocolos sanitarios internacionales y con controles epidemiológicos permanentes.

Las autoridades también confirmaron que podrán ser repatriadas personas con síntomas leves, siempre que no requieran atención médica urgente.

El caso mantiene bajo monitoreo a la Organización Mundial de la Salud, especialmente después de que una azafata neerlandesa fuera aislada en Ámsterdam por sospechas de contagio. Finalmente, los estudios realizados descartaron que estuviera infectada.

La crisis sanitaria generó preocupación internacional y obligó a reforzar medidas de vigilancia epidemiológica ante el temor de una posible expansión del brote fuera del crucero.