La evolución de Bastián, el nene de 8 años que sufrió gravísimas lesiones tras un choque en la zona de La Frontera, en Pinamar, genera preocupación luego del último parte médico difundido por el Hospital Provincial Materno Infantil Victorio Tetamanti, donde permanece internado desde hace más de una semana. El menor continúa en estado crítico, aunque con signos de leve mejoría, y los médicos resolvieron programar una traqueotomía para asegurar una vía respiratoria estable.
Según informaron desde el centro de salud, durante la tarde del miércoles se intentó retirar de manera programada la asistencia respiratoria para evaluar si el paciente podía respirar por sus propios medios. Sin embargo, se constató la ausencia de respiración espontánea, un cuadro de probable origen neurológico, por lo que fue necesario reanudar el soporte ventilatorio.
Ante ese escenario, se realizó una interconsulta con el servicio de otorrinolaringología con el objetivo de avanzar en una traqueotomía programada, una práctica habitual en casos de internaciones prolongadas en terapia intensiva. Además, durante la jornada de este jueves se llevaron a cabo estudios complementarios para determinar si existe daño en el sistema nervioso central, cuyos resultados definitivos aún están pendientes.
El parte médico también confirmó que Bastián continúa internado en la Unidad de Terapia Intensiva, bajo monitoreo permanente y con tratamiento antibiótico. Desde el hospital evitaron brindar precisiones sobre plazos o cambios en el tratamiento, dada la complejidad del cuadro.
Un cuadro marcado por múltiples cirugías
Desde el accidente, el menor debió atravesar cinco intervenciones quirúrgicas. Las dos primeras se realizaron en el hospital municipal de Pinamar por lesiones graves en el hígado. Posteriormente, un vuelo sanitario permitió su traslado a Mar del Plata, donde fue sometido a una tercera cirugía abdominal.
Ya en el hospital marplatense, los estudios de diagnóstico revelaron fracturas de cráneo, lo que llevó a los especialistas a colocar una válvula para disminuir la presión intracraneana. El dispositivo fue retirado a los pocos días, pero debió ser reinstalado posteriormente ante el riesgo de sangrado interno. Este martes, los médicos volvieron a intervenir para colocar una válvula que permite medir la presión endocraneana, un paso clave para evaluar la evolución neurológica.
El accidente ocurrió cuando Bastián viajaba a upa de su padre en la parte trasera de un UTV, que colisionó violentamente con una camioneta Volkswagen Amarok. Tras ser estabilizado en Pinamar, el niño fue derivado el 15 de enero al hospital de Mar del Plata, donde continúa luchando por su recuperación.
Mientras la familia aguarda novedades médicas, la causa judicial sigue su curso y se esperan pericias técnicas para determinar las responsabilidades en el siniestro que conmocionó a Pinamar y a toda la costa atlántica.






