La gigantesca explosión que el viernes por la noche arrasó el Polígono Industrial Spegazzini, en Ezeiza, dejó un paisaje desolador: 21 empresas afectadas, galpones colapsados, viviendas dañadas y un barrio entero conmocionado. A más de 48 horas del hecho, la zona sigue bajo peritajes y controles, mientras los investigadores se preparan para determinar qué provocó una detonación que, por horario, no dejó víctimas de milagro.
Un estallido que se sintió como un “terremoto”
Las imágenes tomadas por el equipo de A24 muestran la magnitud del impacto: techos arrancados, paredes deformadas y estructuras metálicas retorcidas por la onda expansiva. A unos 600 o 700 metros del epicentro, varias casas evidencian daños graves.
“Primero tembló todo, después vino el estruendo”, relataron vecinos que describieron la escena como un “terremoto”.
En uno de los galpones, el revestimiento metálico apareció literalmente abierto como una bolsa desgarrada, pese a que el fuego no tocó esa zona: la onda expansiva fue suficiente para destruirlo todo.
Una tragedia evitada por el horario
La explosión ocurrió cerca de las 21, cuando la actividad industrial ya había mermado. Bomberos y autoridades coinciden en que, de haberse producido dos horas antes, el saldo habría sido catastrófico. El estallido se sintió incluso en localidades distantes, como Cañuelas.
21 empresas destruidas: pérdidas millonarias
Lo que inicialmente parecía un incendio limitado terminó siendo una explosión de enorme potencia. Tras los primeros relevamientos, el número de empresas afectadas subió a 21. Algunas quedaron reducidas a estructuras metálicas calcinadas; otras, sin fuego directo, fueron destruidas por la presión de la onda expansiva.
Entre los rubros afectados hay depósitos, metalúrgicas, empresas químicas y galpones logísticos. Para muchos propietarios, se trata de “el trabajo de toda una vida perdido en minutos”.
La principal hipótesis: un escape de gas de gran magnitud
El intendente Gastón Granados afirmó que todas las empresas tenían los servicios y habilitaciones al día. Sin embargo, varios vecinos denunciaron haber sentido olores intensos a gas en días previos. Esa línea se convirtió en la hipótesis inicial.
Los investigadores tampoco descartan la presencia de materiales inflamables o químicos almacenados en el predio, que podrían haber amplificado la detonación. En la zona funcionan compañías vinculadas al almacenamiento de agroquímicos, reciclaje de neumáticos y documentación.
La cercanía con Iron Mountain —empresa que sufrió un incendio fatal en 2014— agrega un elemento adicional de preocupación para los peritos.
Pericias demoradas y focos aún activos
Aunque los bomberos lograron controlar las llamas, algunos puntos calientes permanecieron activos durante el fin de semana. Para evitar riesgos, decidieron dejarlos extinguirse solos, lo que retrasó la entrada de los peritos judiciales, prevista para este lunes.
La Justicia deberá determinar si se trató de una falla, negligencia o un incidente provocado.
Las casas que funcionaron como “escudo involuntario”
Los enormes galpones industriales actuaron como barrera y evitaron daños aún mayores en el barrio. Aun así, viviendas cercanas sufrieron ventanas rotas, paredes desplazadas y portones arrancados por la presión.
En una casa, el techo se desplazó varios centímetros; en otra, el portón quedó doblado hacia adentro como si fuera papel.
Empresarios devastados: “Nos quedamos sin nada”
La escena dentro del parque industrial es devastadora: máquinas retorcidas, autos incinerados, mercadería perdida, archivos destruidos. Algunos propietarios llegaron minutos después de la explosión; otros recién ingresaron el sábado por la noche.
El ánimo es unánime: shock, angustia y la sensación de haber perdido todo.
“Por más seguro que tengas, te quedás sin nada”, dijo uno de los dueños, todavía sin encontrar palabras para dimensionar el daño.






