Francia vivió el sábado una jornada de protestas masivas que terminó con disturbios en varias ciudades y alrededor de 272 detenidos, según informó el Ministerio del Interior.

Los incidentes se registraron en París, Marsella, Rennes, Toulouse y Angers, entre otras ciudades. De acuerdo con el ministerio, hubo intentos de saqueo, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, incendios de mobiliario urbano y ataques contra sedes institucionales y medios de comunicación.

Cómo empezaron las protestas

El conflicto se originó semanas atrás con reclamos estudiantiles por la falta de presupuesto en los liceos, la escasez de docentes y el mal estado de las instalaciones. Con el paso de los días, la protesta se amplió a un reclamo nacional contra la desigualdad, el bajo gasto público y el aumento del costo de vida.

A los estudiantes se sumaron los sindicatos y el movimiento de los Chalecos Amarillos. La marcha en París partió desde la Plaza de la República, y también hubo incidentes en Lyon y Burdeos.

“Hoy estoy acá por el insoportable costo de vida, la inflación, las becas estudiantiles y las ayudas a la vivienda congeladas”, explicó una estudiante de 22 años que participó de la movilización.

La respuesta del Gobierno

El primer ministro Sébastien Lecornu había advertido el jueves que las autoridades temían disturbios. “Este es un momento de cansancio en el país”, reconoció, y describió un clima de “crisis permanente” marcado por las guerras, la inflación y la pérdida de poder adquisitivo.

El Gobierno acusó al partido La Francia Insumisa de impulsar las movilizaciones, algo que esa fuerza rechazó.

Las protestas se producen en la etapa final del mandato del presidente Emmanuel Macron, en un escenario de fuerte fragmentación política y polarización de cara a las próximas elecciones.