El Gobierno de Francia aplicó durante la noche del lunes los primeros toques de queda en París, Lyon, Niza, Lille y Douai, entre otras ciudades, en un intento por contener las protestas que se extienden por el país y que en los últimos días derivaron en hechos de violencia.

Las restricciones

En París, el toque de queda alcanzó la zona de la plaza de la República y Les Halles, entre las 23 del lunes y las 6 del martes. Además, se prohibieron las manifestaciones en determinados barrios de París y Lyon.

“Las protestas, todos los cortejos, desfiles, concentraciones y reuniones reivindicativas en la vía pública están prohibidas”, anunció el prefecto del Ródano, Étienne Guyot.

Los daños del fin de semana

Según las autoridades, más de 3.000 comercios fueron vandalizados durante el fin de semana. En Lyon, donde Guyot denunció una violencia de “amplitud inédita”, los manifestantes incendiaron la oficina de turismo de la plaza Bellecour y saquearon numerosos locales.

El alcalde de Lyon, Grégory Doucet, diferenció entre los manifestantes pacíficos y los grupos “mucho más violentos” que, según dijo, invadieron el espacio público.

La respuesta del Gobierno

El primer ministro Sébastien Lecornu había pedido a los prefectos aplicar toques de queda “localizados” y, tras la primera noche, aseguró que esas medidas “contribuyeron a la calma”. Indicó que las próximas restricciones se definirán según la evolución de la situación, en coordinación con los alcaldes.

Lecornu también reconoció errores en la gestión de la seguridad y convocó a reuniones de urgencia, la primera con representantes de las principales redes sociales. El ministro de Economía, Roland Lescure, prometió ayudas para los comerciantes afectados.

En paralelo, la Justicia comenzó a juzgar a detenidos en procedimientos rápidos en París, Toulouse y Bobigny, donde ya se dictaron penas de prisión y de trabajo comunitario.