La reciente polémica por el viaje de Manuel Adorni y su esposa en el avión presidencial volvió a instalar un fuerte debate político. Sectores sindicales y dirigentes opositores cuestionaron lo que consideran una “doble vara” del Gobierno de Javier Milei, luego de que el propio oficialismo justificara el traslado bajo el argumento de que implicaba un “costo marginal cero”, mientras anteriormente había criticado los beneficios de viaje de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas.

El conflicto surgió tras conocerse que la esposa del jefe de Gabinete formó parte de la comitiva que viajó a Nueva York, lo que generó cuestionamientos desde distintos sectores políticos y gremiales.

Desde el Gobierno defendieron la situación al señalar que la presencia de un acompañante en el avión presidencial no implicaba un gasto adicional, ya que la aeronave iba a realizar el vuelo de todas maneras y el asiento estaba disponible.

Sin embargo, el episodio fue comparado con la decisión tomada en 2024, cuando el propio oficialismo celebró la eliminación de ciertos beneficios que tenían los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, entre ellos los pasajes conocidos en la industria como “sublo”.

Qué eran los pasajes “sublo”

En el sector aeronáutico, los pasajes “sublo” —abreviatura de subject to load— permitían a empleados, familiares o jubilados viajar solo si quedaban asientos vacíos al momento de cerrar el embarque.

Es decir, los beneficiarios no tenían un lugar garantizado, sino que podían subir al avión únicamente en caso de que la aeronave no estuviera completa.

La medida fue eliminada por el Gobierno como parte de una política de recorte de beneficios en la empresa estatal, argumentando que se trataba de privilegios que generaban costos para el Estado.

El reclamo de los gremios

La Asociación del Personal Aeronáutico (APA) fue uno de los gremios que cuestionó públicamente la situación. A través de un comunicado, el sindicato sostuvo que existe una inconsistencia en los criterios aplicados por el oficialismo.

Según señalaron, el razonamiento utilizado para justificar el viaje en el avión presidencial —basado en que el asiento iba a quedar vacío— sería similar al mecanismo que regía para los pasajes “sublo”.

Para los críticos del Gobierno, la polémica refleja una contradicción entre el discurso oficial contra los privilegios en empresas estatales y la defensa del uso del avión presidencial para viajes con acompañantes.

Desde el Ejecutivo, en tanto, sostienen que se trata de situaciones distintas, vinculadas a decisiones administrativas y de funcionamiento del Estado.

La discusión se suma a otras controversias recientes en torno al uso de recursos oficiales y vuelve a colocar a Manuel Adorni en el centro del debate político.