La ciudad de Londres fue escenario este sábado de una de las manifestaciones más grandes de los últimos años en el Reino Unido. Más de 100 mil personas se congregaron en la capital bajo la consigna “Unir el Reino”, en una protesta contra la inmigración y las políticas del gobierno de Keir Starmer.

Una protesta que divide al país

La marcha fue impulsada por sectores de derecha que aseguran que la inmigración, en especial la de origen musulmán, representa un riesgo para la identidad británica. En paralelo, colectivos sociales organizaron una contramarcha en apoyo a los solicitantes de asilo y contra el racismo.

La Policía Metropolitana desplegó un fuerte operativo de seguridad, con la participación de unidades montadas y cordones de contención para evitar enfrentamientos entre los dos grupos. A lo largo de la jornada se registraron momentos de tensión, aunque sin incidentes de gravedad.

El trasfondo político

El primer ministro Keir Starmer ha endurecido recientemente las políticas migratorias, lo que despertó críticas tanto en organizaciones de derechos humanos como en sectores nacionalistas que consideran insuficientes las medidas. La marcha de este sábado se interpretó como un “punto de inflexión” en el debate público sobre la inmigración en el país.

Reacciones y consecuencias

Organismos de derechos humanos alertaron sobre el riesgo de que estas manifestaciones alimenten discursos de odio y violencia racial, mientras que desde el oficialismo se llamó a mantener el respeto a la diversidad y a las instituciones democráticas.

La masiva convocatoria revela que la polarización política y social en el Reino Unido sigue en aumento, con la inmigración como uno de los principales ejes de conflicto de cara al futuro inmediato.