La temporada de verano avanza con alta afluencia turística en Mar del Plata, pero no todos los prestadores logran capitalizar el movimiento. Mientras algunos balnearios y comercios muestran filas y buena ocupación, otros permanecen prácticamente vacíos tras haber aumentado tarifas por encima de lo que el público está dispuesto a pagar.

El empresario Augusto Digiovanni, dueño del Balneario 12, fue contundente al analizar el escenario: quienes remarcan precios aprovechando la llegada masiva de turistas “terminan siendo los perdedores de la temporada”.

Según explicó, todavía hay sectores que “siguen aplicando lógicas del pasado” y no advierten que el comportamiento del consumidor cambió. “Hoy el público no convalida cualquier cosa. Hay lugares donde entrás y no hay nadie, y otros donde la gente hace fila”, afirmó en diálogo con Agencia Noticias Argentinas.

El turista compara, evalúa y elige

Desde Punta Mogotes, Digiovanni remarcó que el consumo actual es mucho más racional. “El turista mira precios, compara servicios y elige donde se siente bien atendido. La coherencia entre lo que se cobra y lo que se ofrece es clave para sostener la actividad”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que el visitante es hoy más consciente de su gasto y sabe identificar cuándo hay calidad real y buen trato, y cuándo se trata solo de una estrategia especulativa de corto plazo.

Mucha gente, pero consumo más selectivo

La primera quincena de enero muestra altos niveles de ocupación, especialmente en playas y paradores tradicionales. Sin embargo, el consumo no es indiscriminado: las propuestas con precios razonables y servicios acordes concentran la demanda, mientras que aquellas que optaron por fuertes subas sienten el impacto en la caja.

“El que aumenta porque ve mucha gente cree que gana rápido, pero después queda vacío. El que piensa en el largo plazo es el que va a seguir trabajando”, concluyó Digiovanni, sintetizando una temporada con claros ganadores y perdedores en la costa atlántica.