En una nueva reconfiguración del organigrama estatal, el presidente Javier Milei firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia que devuelve la Secretaría de Deportes y el Registro Nacional de las Personas (Renaper) al ámbito del Ministerio del Interior, encabezado por Diego Santilli. La medida implica un giro respecto a decisiones tomadas meses atrás y fortalece el poder político y administrativo de una de las carteras más sensibles del Gabinete nacional.
La disposición, que lleva también la firma del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, deja sin efecto parte de lo establecido en el Decreto 793/2025, mediante el cual esas áreas habían sido trasladadas fuera del control directo de Interior. Con este nuevo DNU, identificado como 825/2025, el Gobierno argumenta que busca “una mejor gestión de las acciones de gobierno”, especialmente en lo relativo al control, registro y certificación de la identidad de las personas.
El regreso del Renaper al Ministerio del Interior implica que Santilli volverá a tener bajo su tutela la emisión del DNI, pasaportes y partidas, además del registro de nacimientos, defunciones y documentación de ciudadanos argentinos y extranjeros. Un área clave no solo en términos administrativos, sino también por su importancia en acuerdos internacionales, como las negociaciones en curso con Estados Unidos sobre el régimen de visas.
En paralelo, la Secretaría de Deportes también vuelve a depender de la cartera política, lo que coloca a Santilli al frente del diseño y la implementación de políticas deportivas a nivel nacional. Entre sus nuevas funciones figuran la promoción del deporte de alto rendimiento, el desarrollo de la actividad amateur y recreativa, y el cuidado de infraestructuras estratégicas como el Cenard, que en los últimos años fue objeto de numerosas críticas por su deterioro.
La decisión se interpreta además como un respaldo político del Presidente al exdirigente del PRO, que tuvo un rol clave en el triunfo de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires. Aunque fue electo diputado, Santilli no asumirá su banca y continuará como ministro del Interior, consolidándose como una de las figuras con mayor peso en el Ejecutivo.
Mientras tanto, el área de Turismo seguirá en manos de Daniel Scioli, quien mantendrá su rol dentro del esquema del Gobierno libertario. El reordenamiento de competencias confirma que la administración de Milei todavía atraviesa un proceso de ajuste fino en la estructura estatal, en el que los movimientos internos también revelan las nuevas correlaciones de poder dentro del Gabinete.






