La muerte de un bombero voluntario volvió a sacudir al conurbano bonaerense y dejó al descubierto los riesgos extremos que enfrentan quienes eligen el servicio como vocación. Matías Di Paolo tenía 33 años, integraba el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Tres de Febrero y falleció tras ser atropellado por un automóvil mientras combatía un incendio en un basural ubicado sobre la avenida Bernabé Márquez, en la localidad de El Palomar.

El hecho ocurrió el lunes por la noche, cerca de las 21, cuando una dotación acudió a un llamado al 911 por un foco ígneo que amenazaba con extenderse hacia un pastizal y viviendas cercanas. En una zona de escasa iluminación y tránsito constante, los bomberos trabajaban sobre la banquina cuando un Volkswagen Vento irrumpió en la escena y embistió violentamente a cuatro voluntarios.

Como consecuencia del impacto, todos resultaron heridos y fueron trasladados de urgencia a distintos centros de salud. Di Paolo ingresó en estado crítico, con lesiones gravísimas en la cabeza, y murió horas después pese a los intentos médicos por salvarlo. Los otros tres bomberos permanecen internados con pronóstico reservado, dos de ellos con fracturas expuestas y una mujer con politraumatismos.

Matías Di Paolo vivía en Villa Bosch y prestaba servicio en el destacamento de El Palomar desde hacía poco más de dos años. Aunque su trayectoria como bombero no era extensa, su compromiso lo había convertido en una figura muy querida dentro del cuartel. Fanático de Boca Juniors y activo en redes sociales, solía compartir imágenes de las guardias y los operativos. En marzo de este año había escrito una frase que hoy cobra un significado especial: “Dos años viviendo una de las cosas más lindas de mi vida”, acompañada por fotos con su uniforme.

Compañeros lo describen como alguien siempre dispuesto a salir, sin importar la hora ni las condiciones. “Nunca dudaba. Siempre estaba”, repiten quienes compartieron guardias con él. Para muchos, representaba a una generación de jóvenes que elige ponerse al frente de las emergencias sin esperar retribución, más allá del compromiso con la comunidad.

Tras conocerse la tragedia, cuarteles de toda la región expresaron su pesar. Desde Bomberos Voluntarios de Tres de Febrero señalaron: “Tus amigos, tu familia y tus camaradas te despedimos con dolor, reconociendo tu sacrificio y dedicación al servicio”. Mensajes similares se multiplicaron desde distintas instituciones hermanas, acompañados por símbolos de luto.

La investigación judicial quedó en manos de la fiscalía correspondiente. El conductor del vehículo, un hombre de 54 años, fue sometido a un test de alcoholemia que dio resultado negativo y quedó imputado por homicidio culposo. La Justicia analiza ahora las pericias accidentológicas para determinar la velocidad del automóvil, las condiciones de visibilidad, la señalización y el estado de la calzada al momento del impacto.

Mientras tanto, la muerte de Matías Di Paolo deja una marca profunda en el sistema de bomberos voluntarios y reabre el debate sobre la seguridad en los operativos nocturnos, en zonas de alto tránsito y con infraestructura deficiente. Una vida dedicada al servicio terminó en segundos, en cumplimiento del deber.