El entrenador Miguel Ángel Russo falleció este miércoles a los 69 años, luego de pelear durante años contra una dura enfermedad. La familia confirmó su muerte en su domicilio de Lanús, donde permanecía bajo internación domiciliaria, y poco después Boca Juniors emitió un comunicado oficial lamentando la noticia.

“El Club Atlético Boca Juniors comunica con profunda tristeza el fallecimiento de Miguel Ángel Russo. Miguel deja una huella imborrable en nuestra institución y será siempre un ejemplo de alegría, calidez y esfuerzo”, publicó el club.

Una trayectoria ejemplar

Nacido en Valentín Alsina el 9 de abril de 1956, Russo fue un símbolo de Estudiantes de La Plata, donde jugó toda su carrera como mediocampista y alcanzó el campeonato Metropolitano 1982.

Su salto al banco de suplentes llegó en 1991, cuando debutó como técnico en Lanús. Desde entonces, construyó una carrera de más de tres décadas con pasos destacados por Vélez Sarsfield, Rosario Central, San Lorenzo, Racing y Boca, además de experiencias internacionales en España, México, Colombia y Paraguay.

El punto más alto de su trayectoria llegó en 2007, cuando llevó a Boca a conquistar la Copa Libertadores con Juan Román Riquelme como figura. Ese logro lo consagró entre los grandes entrenadores de la historia del club.

Lucha, humildad y respeto

Russo enfrentó un cáncer diagnosticado en 2017, enfermedad que superó un año después, pero que regresó en los últimos tiempos. Pese a su delicado estado de salud, continuó vinculado al fútbol, trabajando hasta 2023 en el exterior.

Respetado por jugadores, dirigentes y colegas, fue reconocido por su perfil bajo, su profesionalismo y su capacidad para construir equipos sólidos.

La AFA confirmó que rendirá homenaje a Russo en todas las categorías del fútbol argentino durante el próximo fin de semana.

Con su partida, el fútbol argentino pierde a uno de sus técnicos más coherentes y queridos, y gana un ejemplo eterno de pasión, dignidad y trabajo silencioso.