El poder adquisitivo de los salarios frente al precio de los combustibles mostró fuertes variaciones en los últimos años en Argentina. Tras la liberación de precios y el impacto inflacionario, la cantidad de litros de nafta que puede comprarse con un sueldo promedio cayó de forma marcada y, aunque mostró cierta recuperación, aún se mantiene por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno.
Antes de diciembre de 2023, un salario privado registrado promedio permitía adquirir alrededor de 1.654 litros de nafta, lo que equivalía a llenar unos 32 tanques de 50 litros. Ese nivel reflejaba un mayor poder de compra en el surtidor en comparación con la actualidad.
Sin embargo, tras la devaluación y la desregulación de precios en el sector energético, se produjo un fuerte deterioro. A comienzos de 2024, el mismo ingreso alcanzaba apenas para comprar unos 674 litros, marcando uno de los niveles más bajos de los últimos años.
Con el paso de los meses, se registró una recuperación parcial impulsada por mejoras salariales en el sector formal y un ajuste relativo de los precios frente a la inflación. En la actualidad, un sueldo promedio permite adquirir cerca de 1.000 litros de combustible, es decir, unos 20 tanques.
A pesar de este repunte respecto del peor momento, el nivel actual continúa lejos de los valores previos. Según estimaciones privadas, la capacidad de compra cayó cerca de un 48% en comparación con noviembre de 2023.
Además, en las últimas semanas se volvió a observar una presión al alza en los precios, influida por el contexto internacional, lo que impactó nuevamente en el poder adquisitivo. Entre febrero y marzo de 2026, la cantidad de litros que puede comprarse con un salario volvió a disminuir.
De esta manera, el análisis del poder de compra en combustible se convierte en un indicador clave para medir el impacto de la inflación y las políticas económicas en la vida cotidiana de los argentinos.






