La medida de fuerza convocada por la Confederación General del Trabajo se siente con intensidad en la Ciudad de Buenos Aires, donde el paro general de 24 horas contra la reforma laboral muestra un alto nivel de acatamiento y transforma la postal habitual de un día hábil en un escenario similar al de un feriado.

Desde la medianoche, el cese de actividades impacta en distintos sectores mientras en la Cámara de Diputados se espera el inicio del debate del proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei.

Calles con poco tránsito, estaciones cerradas y comercios sin actividad configuran una jornada atípica. En las principales avenidas y accesos a la Capital Federal el flujo vehicular es sensiblemente menor al habitual. Las estaciones ferroviarias y de subte permanecen cerradas y gran parte de los locales comerciales mantienen sus persianas bajas en distintos barrios.

La actividad bancaria y la administración pública también registran un fuerte impacto por la adhesión sindical. En paralelo, durante la madrugada no hubo recolección de residuos, lo que ya se refleja en la acumulación de bolsas en esquinas y contenedores desbordados.

En materia de transporte, el panorama es dispar. No funcionan trenes ni subtes y el tráfico aéreo presenta cancelaciones y demoras. En el caso de los colectivos, la circulación es limitada, con algunas unidades en servicio en determinados corredores, aunque lejos del ritmo habitual de un jueves laborable.

El paro general se desarrolla en una jornada clave para el oficialismo, que busca avanzar con la reforma laboral en el Congreso, mientras los gremios intentan mostrar capacidad de movilización y presión en defensa de los derechos laborales.