Un informe del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) encendió las alarmas en todo el país al advertir que más del 60% del territorio argentino se encuentra bajo riesgo extremo de incendios forestales. La situación está directamente vinculada a la intensa ola de calor, la sequedad del aire, la estabilidad atmosférica y la persistencia del viento norte, un combo que favorece la rápida propagación del fuego.
El escenario es especialmente crítico en la Patagonia, la región Pampeana, Cuyo y el Litoral, donde la ausencia de lluvias y las temperaturas que rozan o superan los 40 grados elevan al máximo el índice de peligrosidad. La única zona que queda parcialmente al margen es el NOA, donde rigen alertas por tormentas que podrían aportar algo de alivio hídrico.
El ascenso térmico es marcado. En el sur de la región Pampeana y el norte de la Patagonia, los termómetros se ubican entre los 36°C y los 39°C, con provincias como La Pampa, Río Negro, Neuquén y Chubut entre las más afectadas. Para este miércoles, el panorama no muestra mejoras: se espera que continúe el estrés hídrico y que los vientos se intensifiquen, con ráfagas que podrían alcanzar los 90 km/h en el este de Chubut, lo que dificultaría seriamente cualquier intento de contención de focos ígneos.
Desde el SMN advirtieron que estas condiciones climáticas extremas aumentan no solo la probabilidad de inicio de incendios, sino también su velocidad de expansión, generando un alto riesgo ambiental, productivo y para las poblaciones cercanas a zonas rurales y forestales.
Ante este contexto, las autoridades reiteraron una serie de recomendaciones clave para evitar desastres:
- No realizar quemas de pastizales ni de basura.
- No arrojar colillas de cigarrillos ni vidrios en rutas, campos o zonas naturales.
- Apagar completamente las fogatas, incluso en áreas habilitadas.
- Dar aviso inmediato al 911 o a Bomberos ante la presencia de humo o fuego.
Según los pronósticos, recién hacia el final de la semana podría registrarse un leve alivio con un cambio en la masa de aire, aunque las precipitaciones seguirán siendo escasas en la zona núcleo. Mientras tanto, el riesgo se mantiene en niveles máximos y cualquier descuido puede derivar en un incendio de gran magnitud.






