La crisis que atraviesa la industria automotriz argentina comienza a reflejarse con fuerza en las principales fábricas del país. En ese contexto, Stellantis —el mayor grupo automotor local— decidió suspender uno de los dos turnos de producción en su planta de El Palomar a partir de mayo y avanzar con un programa de retiros voluntarios para reducir su plantilla.

La compañía, que nuclea marcas como Peugeot, Fiat y Citroën, busca adaptarse a un escenario marcado por la caída de ventas de vehículos nacionales, la pérdida de competitividad y la baja en las exportaciones. En su planta bonaerense, donde trabajan alrededor de 2.300 empleados, el objetivo es achicar costos en medio de un contexto adverso para la producción local.

Uno de los factores clave detrás de esta decisión es el cambio en la composición del mercado automotor. Si bien los patentamientos totales crecieron en el último año, el 70% de los vehículos vendidos en Argentina son importados, lo que deja a la producción nacional con una participación mucho menor.

Este escenario impactó directamente en modelos emblemáticos. Las ventas del Peugeot 208, uno de los autos más representativos de la industria local, mostraron una caída sostenida en los últimos años y se deterioraron aún más en el inicio de 2026.

Desde el sector señalan que la combinación de un tipo de cambio poco competitivo, la presión impositiva y la apertura de importaciones complicó seriamente la rentabilidad de fabricar autos en el país. A esto se suma la caída de exportaciones, especialmente hacia Brasil, uno de los principales destinos de la producción argentina.

En contraste, el segmento de pick-ups logra sostener mejores niveles de actividad, impulsado por la competitividad internacional de ese tipo de vehículos, donde Argentina mantiene una posición relevante.

Frente a este panorama, las automotrices iniciaron gestiones con el Gobierno nacional para aliviar la carga impositiva y mejorar las condiciones de exportación. Entre los principales reclamos se encuentran la reducción de retenciones y una baja en tributos como Ingresos Brutos.

Mientras continúan las negociaciones, la decisión de Stellantis anticipa un año complejo para el sector, con impacto directo en el empleo y en la actividad industrial.