El conflicto en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de incertidumbre luego de que Donald Trump asegurara que Irán solicitó un alto el fuego, una versión que fue rápidamente desmentida por las autoridades de Irán.
Según publicó el mandatario en su red Truth Social, el gobierno iraní habría pedido detener las hostilidades. Sin embargo, condicionó cualquier decisión a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global.
“El nuevo presidente iraní pidió un alto el fuego”, afirmó Trump, aunque sin precisar a qué autoridad se refería. Al mismo tiempo, advirtió que las operaciones militares continuarán hasta lograr sus objetivos.
Desde Teherán, la respuesta fue contundente. El portavoz de la Cancillería, Esmail Baqai, negó categóricamente esa versión y sostuvo que “carece de fundamento”. En la misma línea, los Guardianes de la Revolución aseguraron que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado para sus “enemigos”, manteniendo la tensión en uno de los puntos más sensibles del conflicto.
En paralelo, el presidente estadounidense se prepara para brindar un discurso en horario central, donde se espera que ofrezca definiciones clave sobre el rumbo de la guerra. Será su primera intervención de este tipo desde el inicio de la ofensiva conjunta con Israel.
Mientras tanto, las señales contradictorias generan impacto en los mercados internacionales. En las últimas horas, el optimismo por un posible fin del conflicto impulsó una leve recuperación financiera y una baja en los precios del petróleo y el gas, aunque el escenario sigue siendo altamente volátil.






