La crisis que atraviesa la empresa Lácteos Verónica volvió a quedar expuesta públicamente luego de que un trabajador de la firma se quebrara en vivo durante una entrevista radial al relatar el fuerte recorte salarial que sufren los empleados de la planta de Boulogne. La compañía envió telegramas a los operarios para reducir sus jornadas laborales a cuatro horas diarias y pagarles solo el 50% de sus salarios durante al menos 60 días.
El testimonio fue brindado por Ramón Mendoza, un empleado de 55 años que trabaja en la planta ubicada en la localidad bonaerense de Boulogne. En diálogo con el periodista Gustavo Sylvestre por Radio 10, el operario describió la situación crítica que atraviesan los trabajadores que aún permanecen en la empresa.
Según explicó, alrededor de 52 familias dependen actualmente de ese establecimiento luego de que varios empleados decidieran renunciar ante la incertidumbre laboral.
Mendoza relató que los telegramas comenzaron a llegar la semana pasada. En ellos, la empresa notificó a los trabajadores que deberán cumplir una jornada reducida de cuatro horas diarias y que, como consecuencia, percibirán solo la mitad de su salario durante los próximos dos meses.
El recorte salarial llega en un contexto en el que los empleados ya arrastraban atrasos en los pagos. De acuerdo con el trabajador, la empresa adeuda el aguinaldo y al menos dos meses de sueldo.
“Nos depositaron 58 mil pesos como para decir que movieron la cuenta”, denunció Mendoza durante la entrevista, visiblemente angustiado por la situación que atraviesan él y sus compañeros.
El operario también señaló que el aumento del costo de vida agrava aún más el panorama para los trabajadores. Según explicó, muchos de sus compañeros que alquilan viviendas vieron cómo sus facturas de electricidad pasaron de alrededor de $50.000 a más de $250.000 en pocos meses.
La crisis de la empresa contrasta fuertemente con la situación que atravesaban tiempo atrás. Mendoza recordó que hace apenas un año y medio la compañía no daba abasto con la producción y las ventas.
“Hace un año y medio no dábamos abasto vendiendo mercadería, haciendo repartos. Teníamos jornadas de 12 horas en la calle. Y hoy no tenemos nada para vender”, lamentó.
El problema productivo no se limita a la planta de Boulogne. Las tres plantas que la empresa posee en la provincia de Santa Fe se encuentran paralizadas desde hace más de 60 días debido a la falta de leche para procesar, lo que provocó la interrupción de la actividad.
Esta situación se da en medio de un contexto de caída del consumo interno. Según estimaciones del sector, el consumo de leche en el país se habría reducido cerca de un 40%, lo que impacta directamente en la industria láctea.
En el tramo final de la entrevista, Mendoza expresó su preocupación por el futuro de los trabajadores y de la industria nacional. “Yo soy una persona común y muy laburadora. Uno tiene derecho a ganarse el pan todos los días. Yo quiero simplemente trabajar”, dijo con la voz quebrada.






