El cierre de listas para las elecciones legislativas en la Provincia de Buenos Aires se concretó a las 3 de la madrugada. El PJ logró mantener la unidad tras una tensa jornada de acusaciones, vetos cruzados y negociaciones frenéticas. La campaña arranca marcada por el desgaste interno.
El peronismo bonaerense logró evitar una ruptura expuesta en el cierre de listas para las elecciones legislativas del próximo 7 de septiembre, pero a un alto costo político. La unidad se selló entrada la madrugada del domingo, después de una jornada signada por disputas internas, vetos cruzados y un clima enrarecido en la Casa de Gobierno de La Plata, donde las negociaciones se extendieron hasta pasadas las 3 de la mañana.
Durante horas, el acuerdo pendió de un hilo. El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), liderado por el gobernador Axel Kicillof, y La Cámpora, espacio referenciado en Máximo Kirchner, se acusaron mutuamente de romper acuerdos previos y tensaron al límite una coalición que solo se sostuvo por el pragmatismo electoral.
El conflicto se agravó con la ausencia de una conducción clara. Los espacios internos desconfían entre sí, carecen de un proyecto común y están más motivados por disputas de poder que por objetivos programáticos. En ese escenario, la necesidad de enfrentar al oficialismo nacional liderado por Javier Milei terminó inclinando la balanza hacia una unidad forzada.
“El peronismo está roto, aunque esté contenido dentro de una misma alianza”, resumió un dirigente que participó de la negociación. La falta de confianza entre Kicillof y Máximo Kirchner fue una constante durante todo el proceso. Mientras el MDF intentaba imponer figuras propias en las listas, el cristinismo buscaba mantener posiciones de control. El exministro Sergio Massa actuó como mediador de último recurso, aunque sin lograr una reconciliación real.
A las 19 del sábado, Carlos Bianco, mano derecha de Kicillof, envió un mensaje a los intendentes: “Si no aceptan el acuerdo, rompemos”. En paralelo, desde el cristinismo se denunciaba que el MDF quería definir todas las candidaturas principales. La tensión escaló durante horas hasta que, poco antes de las 3 de la mañana, llegó la confirmación del acuerdo.
Las cabezas de lista quedaron definidas así:
- Primera Sección: Gabriel Katopodis (MDF), secundado por Malena Galmarini
- Tercera Sección: Verónica Magario (MDF), seguida por Facundo Tignanelli (La Cámpora)
- Segunda Sección: Diego Nanni
- Cuarta Sección: Diego Videla
- Quinta Sección: Fernanda Raverta
- Sexta Sección: Alejandro Di Chiara
- Séptima Sección: María Inés Laurini
- Octava Sección: Ariel Archanco
Aunque el acuerdo le otorga al gobernador el control simbólico de las dos secciones más relevantes en términos electorales, el reparto de lugares “entrables” y el control efectivo del bloque legislativo aún está por verse.
La campaña comenzará con heridas abiertas y una dirigencia profundamente dividida. El cierre de listas evitó el colapso, pero no resolvió las tensiones de fondo. La unidad formal podría ser solo una tregua momentánea en una interna que sigue vigente.






