La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con el gobierno de Javier Milei y cuestionó un nuevo escándalo vinculado al área de Defensa, en medio de la creciente interna dentro de La Libertad Avanza.
La tensión política se profundizó luego de que trascendiera una denuncia sobre la compra de un avión para la Fuerza Aérea Argentina por un valor superior a los 4 millones de dólares, pese a que existían ofertas de aeronaves similares por aproximadamente 2,3 millones.
Según la denuncia difundida este fin de semana, el proceso licitatorio habría estado marcado por presuntas irregularidades, plazos reducidos y condiciones que favorecían a un único proveedor.
La crítica de Villarruel
Desde su entorno, Villarruel cuestionó el gasto realizado mientras “los sueldos del personal militar están en el subsuelo”, en una nueva señal de distanciamiento respecto de la Casa Rosada.
Además, la vicepresidenta volvió a apuntar contra Luis Petri, quien estuvo al frente del Ministerio de Defensa durante los primeros años de gestión libertaria.
Villarruel responsabiliza a Petri por el deterioro de las condiciones laborales dentro de las Fuerzas Armadas y por la situación financiera de la IOSFA.
Según la vicepresidenta, la obra social había sido recibida con superávit a fines de 2023 y terminó atravesando una profunda crisis económica en apenas dos años.
Una interna cada vez más fuerte
La relación entre Villarruel y Petri se encuentra completamente quebrada desde hace meses y ya derivó en denuncias judiciales cruzadas.
La vicepresidenta denunció al exministro por “calumnias e injurias”, mientras que Petri la acusó públicamente de “golpista” y de favorecer a la oposición al apostar “por el fracaso del Gobierno”.
El conflicto interno también alcanzó directamente a Milei, quien llegó a calificar a Villarruel de “traidora” y “demagoga”, además de afirmar que la vicepresidenta “está afuera de la gestión”.
El trasfondo político
Desde el entorno presidencial sostienen que Villarruel estaría construyendo un proyecto político propio con vistas a las elecciones de 2027, algo que generó fuertes tensiones dentro del oficialismo.
La vicepresidenta, por su parte, denunció que sectores cercanos al Presidente intentan forzar su salida del Gobierno, algo que rechazó públicamente.
El quiebre entre ambos dirigentes también se profundizó por diferencias en el manejo del Senado y por la pérdida de influencia de Villarruel en áreas clave como Seguridad y Defensa, sectores que ella considera que formaban parte del acuerdo político original de la campaña presidencial de 2023.






