Chile vive este domingo una segunda vuelta presidencial histórica, en la que más de 15,7 millones de ciudadanosestán habilitados para votar y definir quién será el próximo jefe de Estado. El balotaje enfrenta a José Antonio Kast, referente de la derecha conservadora, y Jeannette Jara, exministra de Trabajo y candidata de la coalición oficialista Unidad por Chile, en una contienda que expresa dos proyectos de país claramente contrapuestos.
La jornada electoral se desarrolla con expectativa regional por el impacto político y económico que tendrá el resultado, tanto en la agenda interna chilena como en su vínculo con América Latina. Kast propone un giro hacia el orden, la seguridad y un enfoque económico liberal, con énfasis en la reducción del Estado y el endurecimiento de políticas migratorias. Jara, en cambio, plantea la continuidad del proceso reformista del oficialismo, con prioridad en derechos laborales, políticas sociales y un rol más activo del Estado en la economía.
Las mesas abrieron temprano en todo el país y también en el exterior, donde vota una porción significativa del padrón. La autoridad electoral chilena espera una participación elevada, en línea con la obligatoriedad del voto y el clima de polarización que marcó la campaña. Los primeros resultados oficiales se conocerían en la noche del domingo, una vez finalizado el escrutinio.
El resultado del balotaje definirá no solo el rumbo político de Chile para los próximos años, sino también su posicionamiento regional en un contexto de reconfiguración de liderazgos en Sudamérica.






