El Gobierno nacional avanzó con un nuevo endeudamiento externo tras acordar un préstamo por USD 400 millones con la Corporación Andina de Fomento (CAF). Aunque de manera formal los fondos estarán destinados al fortalecimiento del sistema energético, el mecanismo financiero permitirá que los dólares ingresen a las reservas del Banco Central, en un contexto de fuerte presión por recomponer divisas.
La operación quedó oficializada a través del Decreto 23/2026, publicado este domingo en el Boletín Oficial, con las firmas del presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete y el ministro de Economía Luis Caputo. El crédito fue otorgado por la Corporación Andina de Fomento, uno de los principales organismos multilaterales que financian proyectos en la región.
Según el texto oficial, el dinero estará destinado al “Programa de Enfoque Sectorial Amplio (SWAP) de Apoyo a la Sostenibilidad del Sector Energético”, que contempla cuatro ejes de ejecución: el fortalecimiento del marco regulatorio e institucional del sector, la mejora en la focalización de los subsidios, la promoción del uso eficiente de los recursos y gastos operativos vinculados al programa. El Ministerio de Economía actuará como organismo ejecutor a través de la Secretaría de Energía.
No obstante, en la práctica, el esquema contable habilita que los USD 400 millones ingresen primero al Tesoro y luego sean transferidos al Banco Central de la República Argentina (BCRA) a cambio de pesos. De esta forma, las divisas pasan a contabilizarse como reservas internacionales, ampliando el margen de maniobra de la autoridad monetaria y permitiendo que esos dólares sean considerados de libre disponibilidad.
La nueva operación se enmarca en una estrategia recurrente del Gobierno basada en la obtención de créditos de organismos multilaterales, en un mecanismo de “roll over” que busca fortalecer las reservas sin un incremento genuino del ingreso de dólares. En ese sentido, la última evaluación de Moody’s advirtió sobre la necesidad de acumular reservas, aunque remarcó que el proceso debería apoyarse en un flujo sostenido de divisas y no exclusivamente en mayor endeudamiento.
Así, mientras el oficialismo destaca el superávit fiscal alcanzado en 2025 como uno de los principales logros de su programa económico, la toma de nueva deuda vuelve a poner en discusión la calidad de la recomposición de reservas y el riesgo de postergar un problema estructural clave para la economía argentina.






