El Gran Premio de Las Vegas terminó siendo uno de los más controversiales de la temporada de Fórmula 1. Mientras Franco Colapinto vivía una jornada dramática sin ritmo ni grip y finalizaba 15°, la FIA tomó una decisión que sacudió el campeonato: desclasificó a los dos McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri por irregularidades técnicas, reconfigurando el resultado final y el panorama del Mundial.

Lo que empezó con una largada caótica y llena de roces terminó, horas después, en un verdadero terremoto fuera de la pista. Y en el medio de todo, el piloto argentino de Alpine quedó atrapado en una noche para el olvido.

Desde el comienzo, nada salió bien para Colapinto. En los primeros metros fue rozado por un Williams, lo que dañó el difusor de su auto y le quitó gran parte del apoyo aerodinámico en la parte trasera. A partir de ahí, su carrera quedó prácticamente condenada. Sin estabilidad, sin tracción y sin respuesta del monoplaza, comenzó a perder posiciones vuelta tras vuelta.

A pesar de los intentos por mantenerse en ritmo, el auto se volvió inmanejable. No podía acelerar con confianza, la parte trasera se deslizaba en cada curva y el grip desapareció por completo. El argentino terminó cruzando la bandera a cuadros en el puesto 15°, último entre los que lograron finalizar la competencia, beneficiado únicamente por algunos abandonos y por la posterior descalificación de los McLaren.

Tras bajarse del auto, su frustración fue evidente. “Una carrera muy frustrante. Tenía cero grip. No se podía doblar el volante, que se corría de atrás… Fue un desastre hoy el auto”, reconoció sin rodeos. Colapinto explicó que no lograba cargar la rueda trasera ni encontrar estabilidad en ningún punto del circuito, algo que incluso sorprendió al propio equipo, ya que el daño inicial no parecía justificar un rendimiento tan bajo.

Mientras tanto, en la punta de la carrera, Max Verstappen volvió a mostrarse implacable y cruzó primero la bandera. Lando Norris y George Russell lo siguieron en pista, pero el verdadero impacto llegó horas después, lejos del asfalto. Durante una revisión técnica, la FIA detectó irregularidades en los autos de Norris y Piastri, ambos de McLaren, y decidió desclasificarlos.

La sanción no solo alteró las posiciones finales del Gran Premio, sino que también generó un nuevo sacudón en la lucha por el campeonato, dejando el desenlace del Mundial completamente abierto de cara a las últimas dos fechas.

Así, Las Vegas pasó a la historia no solo por sus luces y su escenario, sino por una combinación explosiva de golpes en pista, autos defectuosos, sanciones y polémicas que hicieron de este GP uno de los más caóticos y determinantes del año.