El impacto de la suba del dólar ya se siente en los supermercados y comercios de cercanía: las listas de precios llegaron con aumentos de entre el 3% y el 9% en alimentos, bebidas, productos de limpieza e higiene personal, mientras que la carne subió hasta un 10% en algunos cortes. El salto cambiario acumulado durante julio —cercano al 13%— comienza a trasladarse directamente a los precios.
La Coordinadora de Productores de Alimentos (COPAL) confirmó ajustes generalizados en todos los rubros, y las principales empresas de consumo masivo ya aplicaron subas. Arcor aumentó entre el 3% y 5%, Mondelez entre 7% y 9%, SC Johnson un 7% y Unilever un 8%. En el sector lácteo, Mastellone aplicó un 4% de incremento y Danone un 3,5%. Aceitera General Deheza y Molinos Cañuelas remarcaron sus productos un 5%, mientras que la fabricante de higiene Softys anunció un 7% de ajuste.
También se prevén subas de hasta un 8% en cigarrillos, confirmaron fuentes del sector.
En lo que respecta a carnes, los aumentos ya se reflejan en góndolas y mostradores. Los cortes de novillito subieron cerca de un 8%, y los de vaca alcanzaron el 10%. Desde el Mercado Central, el carnicero Valentín, en diálogo con C5N, graficó la situación: “La gente ya elige por precio. Si hay $2.000 o $3.000 de diferencia entre un tipo de carne y otro, no lo dudan: se llevan lo más barato”.
Además, describió un cambio de comportamiento del consumidor: “Antes la buena venta duraba casi todo el mes. Ahora son solo 10 días buenos. Después la gente compra lo que puede, para uno o dos días. Ya no se lleva carne para la semana”.
Otro dato que refleja la crisis del consumo es la forma de pago. “Los primeros días del mes hay más efectivo. Pero cuando llega fin de mes, se paga con tarjeta o con apps que dan reintegros. Me han pedido hasta pagar en tres cuotas con crédito. Es una locura, pero hoy la gente financia como puede”, aseguró el comerciante.
En este contexto, analistas prevén que si el dólar continúa con su presión alcista, las remarcaciones de precios podrían continuar, afectando especialmente a los sectores más vulnerables. La caída del consumo, que ya se siente en los niveles de facturación de comercios y pymes, podría profundizarse con esta nueva ronda de aumentos.






