El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) tiene listo desde fines de 2024 el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), pero su publicación oficial se concretará recién a fines de 2025, tras las elecciones legislativas. Así lo confirma el último informe técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI), que destaca que el nuevo índice busca reflejar con mayor precisión los patrones actuales de consumo de los argentinos.
Según el “staff report” del FMI, el IPC actualizado se basa en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018 y reemplazará al que aún utiliza datos de 2003-2004. El objetivo es incorporar cambios estructurales en el consumo, mejorar la calidad estadística y adecuarse a estándares internacionales. Sin embargo, el lanzamiento depende de avales institucionales pendientes y será discutido en la próxima revisión con el organismo.
Entre las principales modificaciones que traerá el nuevo IPC se destacan:
- Mayor ponderación de los rubros:
- Vivienda y servicios: de 9,44% a 14,5%.
- Transporte: de 11% a 14%.
- Comunicación: de 2,83% a 5,2%.
- Menor ponderación en:
- Alimentos y bebidas no alcohólicas: de 26,96% a 22,7%.
- Salud: de 8,03% a 6,4%.
- Vestimenta y calzado: de 9,9% a 6,8%.
- Restaurantes y hoteles: de 9% a 6,6%.
El nuevo relevamiento también será más amplio: pasará de 320.000 a 500.000 precios y de 16.700 a 24.000 informantes, incorporando servicios digitales como streaming, telefonía y plataformas, además de migrar la recolección de datos del papel al formato digital.
Un cambio que podría elevar la inflación
Aunque desde el INDEC relativizan el impacto, afirmando que las diferencias estadísticas serían menores (0,1 o 0,2%), estimaciones privadas apuntan a un posible reajuste al alza en la inflación reportada. El economista Martín González Rozada, por ejemplo, utiliza un índice alternativo (IPCL) que ya muestra diferencias con el IPC oficial: su medición interanual en junio fue de 42,5%, frente al 39,4% publicado por el INDEC.
Esto se debe, principalmente, al mayor peso de Vivienda, Agua, Electricidad y Gas, que explicó el 34,5% de la inflación mensual en el IPCL. Además, en la nueva estructura, el rubro de alimentos —que ha mostrado cierta moderación— tendrá menor impacto, lo que puede alterar la percepción de los datos inflacionarios hacia fin de año.
Consideraciones políticas y fiscales
La publicación posterior a las elecciones no es un detalle menor: el Gobierno busca llegar a los comicios con una inflación en descenso, y la nueva metodología podría mostrar una aceleración. El proyecto de Presupuesto 2026 estima una inflación del 22,7% para 2025, mientras que el último REM del Banco Central proyecta 27%.
Por ahora, el nuevo índice es una carta guardada por la administración Milei, que negocia con el FMI en medio de una economía aún volátil. La reforma del IPC, aunque necesaria, tendrá implicancias económicas y políticas, y su implementación marcará un antes y un después en la forma en que se mide uno de los indicadores más sensibles del país.






