La Patagonia atraviesa una de las peores emergencias ambientales de su historia. Los incendios forestales que avanzan sin control en la cordillera de Chubut ya arrasaron más de 5.000 hectáreas, dejaron a poblaciones enteras sin luz ni agua y obligaron a una evacuación masiva de vecinos y turistas.
La situación es crítica en localidades como Epuyén y El Hoyo, donde decenas de familias perdieron sus viviendas y permanecen alojadas en centros de evacuados. En la zona, el fuego consumió casas, bosques y tendidos de servicios básicos, profundizando el drama social.
Cronistas en el lugar recogieron testimonios de pobladores que relataron horas de desesperación: incendios avanzando a gran velocidad, humo denso, cortes totales de energía y agua potable, y la necesidad de abandonar sus hogares con lo puesto.
Chile ofreció ayuda para combatir el fuego
La magnitud del desastre motivó una respuesta internacional inmediata. El gobierno de Chile expresó oficialmente su disposición a colaborar con la Argentina para enfrentar los incendios.
El canciller chileno Alberto van Klaveren anunció el ofrecimiento a través de redes sociales:
“Ante los incendios forestales que afectan a la vecina nación de Argentina, Chile ofrece su apoyo y cooperación. En momentos de adversidad, la solidaridad entre países hermanos es fundamental”.
La respuesta fue inmediata por parte del canciller argentino Pablo Quirno, quien agradeció la asistencia y destacó que permitirá sumar recursos clave al operativo que se despliega en la cordillera.
Incendios intencionales: hallaron combustible en el punto de inicio
Mientras continúan las tareas de combate, la emergencia ambiental derivó en una investigación judicial de alto impacto. El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, confirmó que los incendios son intencionales, una hipótesis que se fortaleció tras el hallazgo de restos de combustible en el lugar donde se inició uno de los focos.
El fiscal general Carlos Díaz Mayer detalló que los peritos identificaron el punto cero del incendio en la zona de Puerto Patriada y trabajan con indicios claros de acelerantes.
“Aquí no es un hecho natural, es un delito”, sentenció el fiscal.
Además, un vecino declaró haber visto a tres personas prender fuego durante la noche en una zona boscosa sin accesos ni tendido eléctrico, un testimonio que ahora forma parte central de la causa.
Una crisis ambiental sin precedentes
Las condiciones climáticas extremas —sequía prolongada, altas temperaturas y fuertes vientos— continúan complicando el panorama y mantienen a las autoridades en alerta máxima. Brigadistas, bomberos, fuerzas de seguridad y voluntarios trabajan contrarreloj para evitar que el fuego alcance nuevas zonas pobladas.
Mientras tanto, miles de personas esperan poder regresar a sus hogares, muchas de ellas con la certeza de que lo perdieron todo, en una Patagonia que hoy arde y enfrenta una de las pruebas más duras de los últimos años.






