Mientras en Argentina todavía faltan horas para el brindis, Japón ya comenzó el 2026 con una celebración que combinó innovación tecnológica, cultura pop y tradiciones milenarias. El país asiático volvió a mostrar por qué es capaz de unir pasado y futuro en una misma noche.

Este Año Nuevo tuvo como escenario principal a Tokio, donde los festejos oficiales se trasladaron del clásico cruce de Shibuya al imponente Edificio del Gobierno Metropolitano, ubicado en el barrio de Shinjuku. Allí se desarrolló el evento “Happy New Year Tokyo 2026”, con un impactante show de proyecciones 3D sobre la fachada del edificio, transformado en una enorme pantalla audiovisual.

Tecnología, cultura pop y un festejo distinto

El espectáculo incluyó animaciones creadas por artistas digitales de renombre y la participación virtual de Hatsune Miku, ícono de la cultura digital japonesa. También hubo apariciones de personajes de Sanrio, como Hello Kitty, que acompañaron la cuenta regresiva al nuevo año.

Por sexto año consecutivo, las autoridades decidieron cancelar el conteo oficial en el famoso cruce de Shibuya para evitar concentraciones masivas. Sin embargo, miles de personas se acercaron igual a la zona para observar los juegos de luces y las pantallas gigantes que marcaron el cambio de año de manera simbólica.

Las 108 campanadas para empezar de cero

Lejos del ruido urbano, el Año Nuevo también se vivió con recogimiento espiritual. En los templos budistas de Tokio y otras ciudades del país, se llevó adelante el tradicional Joya no Kane, el ritual en el que las campanas suenan 108 veces para purificar los 108 deseos terrenales y dejar atrás las impurezas del año que termina.

Bajo un clima solemne y silencioso, miles de personas se reunieron para escuchar cada campanada y comenzar el 2026 con un sentido de renovación interior, en fuerte contraste con las celebraciones tecnológicas de la capital.

Qué se come en Japón para despedir el año

Antes de la medianoche, la mayoría de las familias japonesas respetaron otra tradición infaltable: la cena de Toshikoshi Soba, fideos largos que simbolizan longevidad y resiliencia. La costumbre indica que, al ser fáciles de cortar, representan el cierre definitivo de los problemas, deudas y dificultades del año viejo.

Con el nuevo año ya en marcha, miles de personas se movilizan ahora hacia puntos elevados y zonas costeras para participar del Hatsuhinode, el ritual de observar el primer amanecer del año, considerado un momento de buena fortuna y nuevos comienzos.