Axel Kicillof inició la campaña electoral rodeado de intendentes aliados y sin mencionar a Cristina Kirchner. Las heridas del cierre de listas en el peronismo bonaerense aún están abiertas, con reclamos por candidaturas testimoniales, internas silenciadas y una estrategia dividida frente a la amenaza de La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires.

El cierre de listas legislativas dejó una marca profunda en el corazón del peronismo bonaerense. A casi un mes del comienzo formal de la campaña, las señales de fractura entre el gobernador Axel Kicillof y el ala dura de La Cámpora siguen latentes. Las fotos de los primeros actos lo dicen todo: el mandatario eligió rodearse de intendentes aliados, como Juan José Mussi y Mariano Cascallares, y evitó compartir escenario con los principales referentes de la agrupación que conduce Máximo Kirchner.

En ese contexto, Kicillof comenzó su recorrido electoral en Almirante Brown y Berazategui, junto a figuras que lo respaldaron en la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), su nuevo sello político con el que intenta despegarse del tutelaje kirchnerista. Sin embargo, los roces con La Cámpora no son menores y se evidencian tanto en la estructura de las listas como en el discurso de campaña.

Reparto desigual y malestar

Según fuentes del peronismo provincial, de los 29 lugares con posibilidades reales de ingresar a la Legislatura bonaerense, 14 fueron asignados a dirigentes que responden directamente a La Cámpora, mientras que el resto se repartió entre el massismo y el MDF. «Nos cagaron, entraron ellos solos», confesó un operador político que participó del tenso cierre de listas, reflejando el descontento de un sector del kicillofismo.

Kicillof había impulsado listas espejo con sus propios nombres para equilibrar la representación interna, pero esas propuestas fueron bajadas en el último tramo de la negociación, tras intensas discusiones y algún que otro episodio de violencia verbal —y casi física— entre emisarios de los distintos sectores.

La estrategia de campaña: dos caminos

La división se cristalizó en los actos oficiales. Mientras el gobernador evita mencionar a Cristina Kirchner y se niega a adoptar el eslogan “Cristina Libre”, desde La Cámpora marcan territorio con declaraciones públicas y presencias propias en medios alternativos. Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, y Facundo Tignanelli, presidente del bloque de diputados bonaerenses, fueron los encargados de enviar un mensaje desde el canal de streaming LaCa: bajaron el tono de la interna, pero no ahorraron críticas.

Ambos serán candidatos por la estratégica Tercera Sección Electoral, aunque no fueron invitados a los actos de lanzamiento del mandatario. «No está bueno lo de las candidaturas testimoniales y no se tuvo en cuenta la opinión de Cristina en muchas decisiones», expresó Mendoza, en una frase que mezcla reclamo y advertencia.

Cristina, presente en las listas pero ausente en la escena

Aunque la ex presidenta tuvo participación en la definición de algunas candidaturas —como la de Fernanda Raverta en la Quinta Sección y Ariel Archanco en la Octava—, no fue parte del diseño discursivo de la campaña. En un intento de reforzar su liderazgo, Kicillof optó por encabezar la narrativa con eje en su gestión y en la crítica directa a Javier Milei, sin referencias simbólicas al kirchnerismo clásico.

El miércoles, en Berazategui, lo dejó en claro: «Estas viviendas son un ejemplo de que, por más difícil que esté la situación, si trabajamos en unidad, con prioridades claras, al final del camino hay una provincia mejor». Luego agregó: «Tenemos un instrumento para sumar fuerza y frenar a Milei: una boleta que dice Fuerza Patria y que el 7 de septiembre servirá para defender el derecho a la vivienda, a la producción y la salud».

Una alianza en riesgo

La alianza entre el kicillofismo, el massismo residual y La Cámpora está tensionada. La convivencia interna se mantiene con dificultad y sin garantías de estabilidad. La estrategia de enfrentar a Milei con una narrativa de gestión y territorialidad no parece ser compartida plenamente por todos los sectores. Para muchos, la figura de Cristina sigue siendo indispensable para aglutinar votos, mientras que otros creen que su centralidad ya no moviliza como en el pasado.

A menos de dos meses de las elecciones, la incógnita persiste: ¿podrá el peronismo bonaerense sanar sus heridas a tiempo o quedará atrapado en una interna que, aunque silenciada públicamente, se vive con intensidad en los pasillos y en los barrios?

Lo cierto es que La Libertad Avanza ya definió su objetivo: atacar la gestión de Kicillof en cada distrito y exponer sus contradicciones internas. En ese tablero, la unidad no es solo un valor discursivo, sino una condición imprescindible para competir con chances reales en el principal bastión electoral del país.