“Los alimentos e indumentaria perdieron terreno relativo frente al costo creciente de las tarifas y los servicios fijos.”

El reajuste de la estructura de precios en la Argentina modificó los patrones de consumo de los hogares en los últimos tres años. La brecha entre la evolución de los bienes y los servicios se consolidó como el rasgo central de la economía: mientras los servicios públicos y privados registraron subas sustanciales por encima de la inflación acumulada, los bienes manufacturados y los alimentos perdieron peso relativo respecto al poder de compra de la canasta general.

El salto de los servicios y las tarifas públicas

El segmento que lideró las subas en relación con los niveles de 2023 está integrado por las tarifas residenciales de luz, gas y agua, junto con los pasajes del transporte urbano de pasajeros. A este grupo de precios regulados se sumaron los gastos fijos del hogar, como expensas, seguros, servicios de salud privada y cuotas de colegios, que pasaron a absorber una porción significativamente mayor del ingreso disponible de las familias.

Bienes e indumentaria: el freno que abarató el rubro

En contraste, la evolución del precio de los productos de consumo masivo mostró una desaceleración en comparación con los valores alcanzados en el cierre de 2023. Sectores como el textil, la ropa, el calzado y los aparatos electrónicos experimentaron un abaratamiento relativo en dólares y en términos reales, favorecidos por la estabilidad cambiaria de los últimos meses, la menor liquidez de los consumidores y una mayor oferta de artículos importados.