Una ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán desató este sábado una fuerte escalada en Medio Oriente, luego de que fuerzas israelíes bombardearan distintos puntos del territorio iraní en lo que el Ministerio de Defensa de Israel calificó como un ataque “preventivo”.
Las primeras informaciones señalan que los bombardeos impactaron en varias ciudades, incluida la capital, Teherán. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron grandes columnas de humo sobre distintos sectores urbanos, mientras se activaban sistemas de defensa aérea.
Según trascendió, la operación contó con apoyo estadounidense y se enmarca en la creciente tensión por el programa nuclear iraní y el desarrollo de su industria misilística. Días atrás, el portaaviones USS Gerald R. Ford, considerado el más grande del mundo, había sido desplegado en el Mediterráneo oriental como parte del refuerzo militar en la zona.
Tras los ataques, Teherán respondió con el lanzamiento de misiles contra territorio israelí y también hacia objetivos vinculados a intereses estadounidenses en países del Golfo, entre ellos Qatar, Bahréin y Kuwait. En distintas ciudades de la región se reportaron sirenas, explosiones y activación de defensas aéreas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el inicio de “importantes operaciones de combate” y afirmó que el objetivo es destruir la capacidad misilística iraní. En un mensaje público, instó además a la población iraní a desafiar al régimen gobernante.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respaldó la ofensiva y sostuvo que la acción conjunta busca generar condiciones para un cambio interno en Irán.
El principal objetivo declarado por Washington y Tel Aviv es frenar el avance del programa nuclear iraní y debilitar la estructura militar del régimen liderado por el ayatolá Alí Jamenei. Sin embargo, la magnitud de la respuesta iraní y la extensión de los ataques generan preocupación internacional ante el riesgo de una guerra de mayor alcance en toda la región.
La comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto, mientras crecen los llamados diplomáticos para evitar una escalada que pueda involucrar a más países y comprometer la estabilidad global.






