En el corazón de una creciente tensión entre la Nación y las provincias, Karina Milei dio un nuevo paso en su estrategia política: promueve a Eduardo “Lule” Menem como futuro secretario de Interior, desplazando del centro de escena a Guillermo Francos y Santiago Caputo. El movimiento se produce en un contexto donde los gobernadores advierten una ruptura con la Casa Rosada por la retención de fondos y la falta de respuesta a sus demandas presupuestarias.
Con la relación federal en su punto más crítico desde el inicio de la gestión libertaria, la hermana del presidente Javier Milei empieza a consolidar su influencia en la toma de decisiones estratégicas. Lule Menem, su mano derecha en la Secretaría General de la Presidencia, será quien articule de ahora en adelante el vínculo institucional con las provincias, en reemplazo de Lisandro Catalán, quien se perfila como candidato a diputado nacional por Tucumán.
Este recambio se da en medio de un enfrentamiento abierto con los mandatarios provinciales, que acusan al Gobierno nacional de incumplir compromisos a pesar del apoyo legislativo brindado en el Congreso. La tensión aumentó tras las declaraciones del Presidente, quien acusó a los gobernadores de querer “destruir al Gobierno nacional”. La respuesta no se hizo esperar: “Vamos a responder desde el Senado”, deslizó un mandatario hasta ahora dialoguista.
Mientras tanto, el ala política más confrontativa del oficialismo, representada por Karina y Lule, avanza en la construcción territorial de La Libertad Avanza con el objetivo de presentar candidatos propios en las provincias, una estrategia que incomoda a los gobernadores, incluso a aquellos que acompañaron los proyectos clave del Gobierno, como la Ley Bases, el mega DNU 70/2023 y el polémico Pacto de Mayo.
Catalán, presidente de LLA en Tucumán, fue parte del equipo de Guillermo Francos en Interior y su salida parece inminente. Su sucesor, Lule Menem, tiene una extensa trayectoria como asesor en el Senado y goza de la total confianza de Karina Milei. Su ascenso marca el ocaso de los sectores dialoguistas del oficialismo, como Francos y Caputo, quien prefería evitar los conflictos abiertos con las provincias hasta después de las elecciones de octubre.
Pero el escenario es otro: los gobernadores amenazan con bloquear iniciativas clave para el Ejecutivo, como el aumento jubilatorio y la prórroga de la moratoria previsional. A cambio, avanzarán en el Senado con proyectos que apuntan al reparto automático de los fondos del impuesto a los combustibles y los ATN.
Este endurecimiento de las posiciones deja en evidencia la interna en Casa Rosada: mientras Caputo mira a 2027 con una estrategia de paz y estabilidad, el eje Karina-Lule proyecta más allá, hacia una eventual continuidad del mileísmo en 2031. En este tablero de poder, los gobernadores ya no encuentran espacio para negociar. La nueva consigna es resistir en el Congreso y volver al juego de contrapesos institucionales.






