El presidente Javier Milei participará este martes por la noche de los actos oficiales por el Día de la Independencia en Tucumán, a un año exacto de la firma del Pacto de Mayo. En un contexto de alta tensión con los mandatarios provinciales por la distribución de fondos clave, la convocatoria al acto patrio llega con pocas confirmaciones y muchas ausencias previstas.
El presidente Javier Milei encabezará este martes por la noche una vigilia en San Miguel de Tucumán para conmemorar el 9 de Julio, aniversario de la independencia argentina. Lo hará acompañado por parte de su gabinete nacional, aunque sin la presencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien no fue invitada al evento. Se espera que el mandatario arribe alrededor de las 22:00 horas y regrese a Buenos Aires luego de dar su discurso, pasada la medianoche.
La ceremonia se desarrollará en la emblemática Casa Histórica de la Independencia, donde hace un año Milei selló el denominado Pacto de Mayo con el apoyo de 18 gobernadores. Aquel evento fue presentado como un punto de partida para un nuevo rumbo institucional y económico del país. Sin embargo, las tensiones entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales no han dejado de crecer desde entonces, especialmente por la falta de envío de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y recortes en la obra pública.
En esta oportunidad, el Gobierno nacional cursó invitaciones a todas las provincias, pero muchas ya anticiparon que no asistirán, alegando compromisos locales o desacuerdos con la gestión libertaria. Algunos, incluso, recordaron las condiciones climáticas extremas del año pasado como argumento para justificar su ausencia. Entre los confirmados figuran el gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, el misionero Hugo Passalacqua y la vicegobernadora de Córdoba, Myrian Prunotto.
La ausencia de un número significativo de gobernadores podría debilitar la imagen de unidad nacional que Milei busca proyectar en esta fecha. En paralelo, el miércoles el Senado podría tratar una serie de proyectos impulsados por la oposición y algunos mandatarios provinciales, que implican aumentos de gasto público, como mejoras en las jubilaciones y fondos para personas con discapacidad.
El foco del conflicto es la distribución de los recursos fiscales. Desde las provincias reclaman un reparto más justo del impuesto a los combustibles y una mayor asignación de ATN. A su vez, critican la falta de voluntad política por parte del Ejecutivo para negociar. “La caja cruje”, reconoció el secretario de Hacienda Carlos Guberman en la última reunión del Consejo Federal de Inversiones (CFI), lo que dejó en claro que no habrá margen para concesiones significativas en el corto plazo.
En contraposición, Milei sostiene que las provincias deben asumir su propio ajuste fiscal y responsabiliza a los gobernadores por no haber cumplido con los compromisos asumidos en el Pacto de Mayo. En un reciente acto partidario, afirmó: “Ninguno de ellos hizo el ajuste pertinente en su jurisdicción, faltándole el respeto a la sociedad que dicen representar”.
En este clima, el presidente podría convocar próximamente a una nueva reunión con los mandatarios provinciales en la Casa Rosada. Una estrategia que también se analiza en el entorno del jefe de Gabinete, Guillermo Francos, aunque sin confirmación oficial. Mientras tanto, el Gobierno ya puso en marcha el Consejo de Mayo, espacio multisectorial para impulsar reformas estructurales, cuya próxima reunión está prevista para el 20 de julio.
Milei, fiel a su estilo, podría optar entre llamar al diálogo o endurecer su postura. “Cuando el adversario canta retruco, nosotros cantamos quiero vale cuatro”, repiten en su círculo más cercano. Por ahora, la convocatoria del 9 de Julio será una muestra más de la fragilidad del vínculo entre la Nación y las provincias, en un contexto donde el equilibrio fiscal y la gobernabilidad se cruzan con la política.






