La aprobación en Diputados de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei reavivó un fuerte debate institucional: el traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo desde el fuero federal a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires.
La iniciativa prevé la disolución de 80 juzgados laborales de primera instancia y 10 salas de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. En su lugar, se proyecta la creación de una estructura en el ámbito porteño que todavía no está plenamente conformada.
Qué implica el traspaso
Según el texto aprobado, los conflictos individuales —como despidos, indemnizaciones y accidentes laborales— pasarían a tramitarse en la justicia laboral de la Ciudad.
En cambio, los conflictos colectivos —convenios, derecho a huelga y disputas sindicales— quedarían bajo la órbita del fuero Contencioso Administrativo federal.
Desde el oficialismo sostienen que el cambio busca modernizar el sistema y reducir la litigiosidad. Sin embargo, sectores judiciales y sindicales advierten que la medida podría debilitar la especialización en materia laboral.
Las críticas del fuero laboral
La jueza laboral Andrea García Vior afirmó que la reforma implica “la eliminación del fuero del Trabajo” más que un simple traspaso de competencias.
Por su parte, la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) denunció que la medida afectaría el acceso a una justicia especializada en materia laboral.
En un comunicado, el gremio advirtió que la reforma podría alterar el “sistema institucional de tutela” que protege los derechos de los trabajadores.
Movilización sindical
La Confederación General del Trabajo (CGT) convocó a una movilización frente a Tribunales en rechazo al proyecto.
Durante la semana pasada se realizaron protestas y ceses de tareas en edificios del fuero laboral nacional. El reclamo reúne a jueces, empleados judiciales, sindicatos y abogados laboralistas.
El antecedente en la Ciudad
En 2025, la Ciudad intentó avanzar con la puesta en marcha de un fuero laboral propio, compuesto por diez juzgados y una cámara de seis integrantes. Sin embargo, una medida cautelar dejó el proceso en suspenso hasta la firma de un convenio formal entre Nación y Ciudad.
El nuevo esquema contemplado en la reforma dependería justamente de ese acuerdo.
Un debate abierto
Mientras el Gobierno defiende la iniciativa como parte de un proceso de reforma estructural, los críticos sostienen que el cambio podría generar mayor litigiosidad y fragmentación del sistema.
Si prospera la propuesta, el actual fuero laboral dejaría de recibir nuevas causas y funcionaría únicamente como tribunal residual hasta agotar los expedientes en trámite.
El debate continuará en el Senado y promete convertirse en uno de los puntos más controvertidos del paquete de reformas laborales.






