Los daños provocados por el sismo afectaron al puerto de Buenaventura y a rutas estratégicas utilizadas para transportar la producción cafetera. El sector advierte por demoras en los embarques y posibles complicaciones en la oferta internacional.
El fuerte terremoto que sacudió Colombia comenzó a generar consecuencias económicas más allá de los graves daños provocados en distintas regiones del país. Uno de los sectores más afectados es el cafetero, debido a las dificultades para transportar y exportar la producción.
Las operaciones vinculadas con el café en el puerto de Buenaventura, principal punto de salida de este producto colombiano, quedaron prácticamente paralizadas. Derrumbes y cortes de tránsito también afectaron corredores fundamentales que conectan las zonas productoras con la costa del Pacífico.
La situación genera preocupación porque Colombia es uno de los principales proveedores mundiales de café arábicay exporta aproximadamente un millón de sacos de 60 kilos por mes.
Buenaventura, en el centro de las complicaciones
Uno de los mayores problemas se encuentra en la ruta que conecta Cali con Buenaventura, especialmente en el sector de túneles, donde los daños y bloqueos dificultan el traslado de mercadería.
El presidente de Asoexport, Gustavo Gómez, explicó que las operaciones cafeteras se encuentran actualmente paralizadas, más allá de alguna actividad puntual, y señaló que todavía no existe una comunicación oficial que permita establecer cuándo se producirá la reapertura completa de la carretera.
Al mismo tiempo, los operadores de las terminales portuarias comenzaron a evaluar los daños y establecieron restricciones para el ingreso de nuevas cargas.
Buscan alternativas para exportar el café colombiano
Ante las dificultades en Buenaventura, una de las posibilidades es trasladar parte de los cargamentos hacia Cartagena y Santa Marta, sobre la costa del Caribe.
Estos puertos no registraron interrupciones de importancia, pero la alternativa enfrenta otro obstáculo: la falta de camiones suficientes para realizar el traslado de la producción hacia el norte del país.
La situación adquiere especial relevancia porque numerosas plantas procesadoras y empresas transportistas vinculadas con el sector cafetero se encuentran cerca de algunas de las regiones afectadas por el terremoto.
Las zonas productoras también fueron afectadas
El terremoto se produjo además en un momento sensible para la actividad. La recolección se encuentra actualmente concentrada en departamentos del sur como Cauca, Nariño, Valle del Cauca y Huila.
Buena parte del café producido en esas regiones utiliza habitualmente Buenaventura como vía de salida hacia los mercados internacionales.
Hasta el momento no se informaron daños estructurales graves en los molinos cafeteros, aunque las operaciones enfrentan inconvenientes por cortes de electricidad, problemas de conectividad y las consecuencias personales que el desastre dejó entre los trabajadores.
El mercado internacional sigue con atención la situación
Las dificultades logísticas comenzaron a generar movimientos en los contratos futuros de café arábica en Nueva York, que registraron volatilidad mientras los operadores intentan calcular cuánto tiempo podría permanecer afectada la oferta colombiana.
El país había alcanzado durante 2025 una producción de aproximadamente 13,4 millones de sacos de 60 kilos, por lo que cualquier interrupción prolongada de sus exportaciones puede tener repercusiones sobre el mercado internacional.
Cada jornada con operaciones limitadas implica además una mayor cantidad de café acumulado a la espera de ser enviado.
Advierten por demoras incluso después de la reapertura
La normalización de las rutas y del puerto no necesariamente significará una recuperación inmediata de las exportaciones.
Una vez restablecida la circulación, todo el café acumulado durante los días de interrupción deberá ingresar nuevamente en la cadena logística, lo que podría generar congestión de camiones, demoras en las terminales y retrasos en los embarques.
Por ese motivo, el sector advierte que las consecuencias del terremoto podrían extenderse más allá de la reapertura de Buenaventura. Cuanto más dure la paralización, mayor será la presión sobre la logística y la disponibilidad de café colombiano para el mercado internacional.






