El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció públicamente que el control político y económico de Washington sobre Venezuela podría prolongarse durante un período extenso. En declaraciones recientes, el mandatario dejó de lado cualquier referencia a la restauración democrática y puso el foco en los recursos estratégicos del país sudamericano, especialmente el petróleo.

Consultado por el diario The New York Times sobre la duración de la intervención en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, Trump fue tajante: “Solo el tiempo lo dirá”. Ante la insistencia del periodista sobre si el control estadounidense se extendería por meses o años, respondió: “Yo diría que por mucho más tiempo”.

Petróleo, control y un nuevo esquema de poder

Lejos de mencionar procesos electorales o institucionales, Trump habló abiertamente de una reconstrucción “rentable” de Venezuela. “Vamos a usar petróleo y vamos a sacar petróleo. Estamos bajando los precios del crudo y vamos a estar dando dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente”, afirmó.

El presidente estadounidense también elogió la cooperación del gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, a quien volvió a respaldar como autoridad provisional. “Nos estamos llevando muy bien con su gobierno. Nos están dando todo lo que consideramos necesario”, aseguró, en un claro gesto de legitimación política.

Según Trump, ya existe un “entendimiento preliminar” con la administración de Rodríguez que establece un esquema de intermediación comercial sobre el petróleo venezolano, bajo control directo de Washington. El acuerdo no contempla, por el momento, inversiones directas de petroleras estadounidenses en la producción, sino un sistema en el que Estados Unidos administra la comercialización y los ingresos.

Anuncio unilateral y condiciones económicas

El propio Trump informó la iniciativa a través de su red social Truth Social, donde sostuvo que las autoridades provisionales de Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. “Ese petróleo se venderá a precio de mercado y yo, como presidente, controlaré ese dinero para garantizar que se use en beneficio del pueblo venezolano y de Estados Unidos”, escribió.

Además, reveló que dio instrucciones al secretario de Energía, Chris Wright, para ejecutar el plan de inmediato, con transporte del crudo en buques de almacenamiento hacia puertos estadounidenses.

Trump también impuso una condición clave: Venezuela solo podrá utilizar los ingresos petroleros para comprar productos fabricados en Estados Unidos. “Venezuela se compromete a comprar únicamente productos hechos en Estados Unidos con el dinero de nuestro nuevo acuerdo petrolero”, remarcó.

Dudas en el mercado y respuesta desde Caracas

Pese al discurso presidencial, el mercado energético mostró cautela. De acuerdo con Reuters, las principales petroleras estadounidenses —Exxon MobilConocoPhillips y Chevron— no habían mantenido contactos formales con la Casa Blanca sobre la reconfiguración del sector venezolano, lo que contradice las afirmaciones de Trump.

Desde Caracas, Delcy Rodríguez respondió con dureza y rechazó cualquier tutela extranjera: “El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, nadie más. No hay agente externo que gobierne Venezuela”. Y agregó: “Hemos demostrado de qué estamos hechos para afrontar agresiones y amenazas. Mi destino no lo decide ningún poder externo”.

Mientras tanto, el escenario venezolano queda marcado por una creciente injerencia estadounidense, un gobierno provisional alineado con Washington y un debate internacional que ya no gira en torno a la democracia, sino al control de uno de los mayores reservorios de petróleo del planeta.