El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que canceló una segunda ola de ataques militares contra Venezuela, luego de lo que definió como señales claras de “cooperación” por parte de las autoridades que gobiernan el país tras la salida de Nicolás Maduro. La decisión fue comunicada a través de su red social Truth.

Según explicó el mandatario, el giro se produjo tras la liberación de presos políticos por parte del gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez, a quien Trump volvió a elogiar públicamente. En las últimas horas, el régimen liberó al menos ocho detenidos, un hecho que Washington interpretó como un gesto de distensión.

“Venezuela está liberando un gran número de presos políticos como señal de búsqueda de la paz. Es un gesto muy importante e inteligente”, escribió Trump. En el mismo mensaje, confirmó que la ofensiva militar prevista fue suspendida, aunque aclaró que los barcos estadounidenses permanecerán desplegados en la zona por razones de seguridad.

Petróleo, cooperación y presión latente

Trump dejó en claro que el eje de la relación con Venezuela sigue siendo el petróleo. Atribuyó la liberación de detenidos y la colaboración política a la presión ejercida desde Washington y al nuevo esquema de control sobre la industria energética venezolana.

“Estados Unidos y Venezuela están trabajando bien juntos, especialmente en la reconstrucción de la infraestructura de petróleo y gas”, sostuvo. En ese marco, adelantó que las grandes petroleras estadounidenses invertirán al menos 100.000 millones de dólares para reactivar la producción y exportación de crudo.

El presidente también confirmó que este viernes se reunirá en la Casa Blanca con directivos del sector energético, en una señal clara de que la prioridad estratégica de su administración es poner nuevamente en marcha el flujo de petróleo venezolano hacia Estados Unidos.

El rol de las petroleras y el nuevo escenario

Durante los años de gobierno chavista, Chevron fue la única gran empresa norteamericana que mantuvo operaciones en Venezuela. Con el nuevo escenario político, Trump anticipa una apertura total del sector para que otras compañías estadounidenses desembarquen en el país.

La estrategia se alinea con uno de los lemas centrales del mandatario: “Drill, baby, drill”, que resume su política de mayor extracción de petróleo y gas, reducción de regulaciones ambientales, independencia energética y baja en los precios de los combustibles dentro de Estados Unidos.

Una tregua condicionada

Aunque Trump presentó la suspensión del ataque como un gesto de buena voluntad, el mensaje dejó en claro que se trata de una pausa táctica y no de un repliegue definitivo. “He cancelado la segunda ola de ataques porque parece innecesaria por ahora”, remarcó, subrayando que la presión militar seguirá latente mientras Washington controle el proceso.

En los hechos, la tregua depende de que el petróleo fluya y de que el gobierno interino venezolano continúe alineado con los intereses estadounidenses. Mientras eso ocurra, la amenaza militar se aleja; si no, vuelve a escena como herramienta de presión. Una relación basada menos en la diplomacia y más en la lógica del poder y los recursos estratégicos.