Salvador Femenía aseguró que la pérdida del poder adquisitivo empuja a los hogares a financiar alimentos y medicamentos. También alertó por la caída del consumo, el cierre de comercios y las dificultades que atraviesan las pymes.

La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) cuestionó la explicación del Gobierno sobre el crecimiento de la morosidad y sostuvo que el endeudamiento de los hogares está relacionado principalmente con la pérdida de poder adquisitivo y la necesidad de afrontar gastos esenciales.

El vocero de la entidad, Salvador Femenía, rechazó que el aumento de las deudas responda fundamentalmente a consumos extraordinarios y aseguró que muchas familias recurren actualmente al crédito para comprar alimentos, medicamentos y otros productos básicos.

Sus declaraciones se conocieron después de que el presidente Javier Milei vinculara parte del incremento de la morosidad con consumos realizados durante el Mundial 2026, entre ellos la compra de televisores.

“El sueldo evidentemente no alcanza”

Femenía explicó que durante un período comprendido entre fines de 2024 y comienzos de 2025 se produjo una recuperación que impulsó nuevamente el uso de las tarjetas de crédito.

Sin embargo, posteriormente, según su análisis, el escenario cambió por el aumento de las tasas de interés y las restricciones sobre las negociaciones salariales.

“El sueldo evidentemente no alcanza”, resumió el representante de CAME al describir la situación de los hogares.

En ese contexto, sostuvo que el uso del financiamiento para adquirir productos esenciales se convirtió en una herramienta para afrontar la pérdida de ingresos reales.

CAME advierte por una recesión que afecta a todo el país

El representante de las pequeñas y medianas empresas también trazó un panorama complicado para el consumo y aseguró que la debilidad del mercado interno se observa tanto en el AMBA como en el interior del país.

Uno de los indicadores señalados por Femenía es la presencia de locales comerciales vacíos en diferentes centros urbanos.

También relativizó la posibilidad de que el crecimiento de las ventas online esté compensando la caída de los establecimientos físicos. Según indicó, el comercio electrónico representa alrededor del 18% del comercio total, por lo que no alcanzaría para revertir el deterioro de las ventas presenciales.

Las pymes también acumulan deudas

Las dificultades financieras no se limitan a los consumidores. De acuerdo con el diagnóstico presentado por CAME, numerosas empresas orientadas al mercado interno también tienen problemas para cumplir con sus obligaciones.

Las pymes acumulan deudas con proveedores, bancos y el Estado, incluyendo compromisos tributarios que pueden terminar en embargos por parte de ARCA.

A esta situación se suman los costos que deben afrontar para mantener sus operaciones.

“Los altos costos logísticos y la presión tributaria están asfixiando a las pequeñas empresas, provocando cierres y pérdida de puestos de trabajo genuinos”, afirmó Femenía.

La caída del consumo profundiza las dificultades

Para CAME, el deterioro del poder de compra genera un efecto que se extiende desde las familias hacia el sector productivo: los hogares reducen sus consumos, caen las ventas y las empresas enfrentan mayores dificultades para sostener su actividad y sus puestos de trabajo.

La entidad pyme planteó así una lectura diferente a la explicación oficial sobre el aumento de la morosidad. Según Femenía, el problema no está principalmente asociado a consumos suntuarios, sino a familias cuyos ingresos resultan insuficientes y que necesitan recurrir al crédito para cubrir necesidades cotidianas.