Después de varios meses de relativa estabilidad, el dólar volvió a mostrar una tendencia ascendente durante junio. La cotización acumula una suba cercana al 3% en lo que va del mes y el mercado sigue de cerca la evolución de la oferta y demanda de divisas, así como el comportamiento del sector exportador.
Este viernes, el dólar minorista abrió en torno a los 1.470 pesos, mientras que el tipo de cambio mayorista se mantiene en niveles que no se observaban desde comienzos de febrero. El movimiento se produce en un contexto de menor ingreso de dólares provenientes del sector agroexportador y una demanda sostenida de moneda extranjera.
Uno de los factores que explican esta dinámica es la desaceleración en la liquidación de divisas por parte del campo. Algunos analistas señalan que productores y exportadores podrían estar optando por postergar ventas a la espera de condiciones más favorables en el mercado cambiario, lo que reduce la oferta de dólares y genera presión sobre las cotizaciones.
Al mismo tiempo, el Banco Central continúa interviniendo en el mercado, aunque con un ritmo de compras más moderado que en meses anteriores. Durante las últimas jornadas, la entidad registró adquisiciones de divisas por debajo del promedio observado entre abril y mayo, en un escenario de menor volumen negociado.
Las reservas internacionales también permanecen bajo observación. Si bien continúan en niveles significativos, las variaciones diarias reflejan la sensibilidad del mercado ante cualquier cambio en las expectativas económicas y financieras.
Los especialistas coinciden en que la evolución del dólar durante las próximas semanas estará estrechamente vinculada a la liquidación de exportaciones, la demanda de divisas y las decisiones de política económica. Mientras tanto, el mercado mantiene una postura cautelosa y sigue de cerca cada movimiento del tipo de cambio.





